Situaciones

Relatos de Situaciones

viernes, 30 de septiembre de 2011

"No Fue Suficiente..."


En este momento en que espero pacientemente el final aun me pregunto ¿Cómo diablos fui capaz de meterme en esto?

El tiempo pasaba lento, muy lento, justo para recordar lo sucedido…

Entrando en la habitación y antes de que nada pudiera ver, decir o hacer, siento mi rostro cruzado por una fuerte bofetada que me tira al suelo… Nunca, jamás me había pegado de esa manera, sin sujetar mi cabeza.

Mi boca sangraba y un poco mi nariz; mi desconcierto era tal que no atinaba a saber qué hacer, pero El se encargó de mostrármelo.

Tomándome del pelo me arrastró hasta el pie de la cama, yo sólo pude sujetarme de su mano para aliviar un poco la tensión en mi cuello, ni siquiera pude apoyar un poco los pies.

-Desnúdate y hazlo pronto que no quiero esperar- fue la orden, clara, fuerte, sin gritar.

Lo hice lo más rápido que pude, sin dejar de temblar, por primera vez tenía miedo, mucho miedo; de reojo y tratando de ocultarlo miré su cara, sin expresión pero sus ojos tenían un brillo diferente.

No alcancé a ver mucho antes de que mi rostro fuera surcado por otro bofetón que me devolvió al suelo.

Con los ojos anegados de lágrimas, con un fuerte dolor en la cara y con mucho más miedo terminé de desnudarme y al despojarme de la última prenda, no hice más que temblar y un ligero sollozo alcanzó a salir de mi pecho.

Un puntapié en mi culo hizo que me mordiera los labios para contener el grito, por el dolor, pero más por el sobresalto.

Nuevamente tomó mis cabellos y me hizo subir en la cama tumbándome boca abajo.

-Abre y empina- fue la orden.

No tenía claro que era lo que pasaba, ni siquiera ahora que voy recordando puedo entender por qué obedecí, pero lo hice.

Dos cinchazos cruzaron mis nalgas, nunca me había pegado tan fuerte…

-¿Por qué?- salió de mi boca sin pensarlo.

-Nadie te permitió hablar perra, eres una cualquiera y no sirves en absoluto para nada- fue la respuesta mientras una lluvia de golpes caían por toda mi espalda, nalgas, piernas.

El llanto me ahogaba, intenté escapar por simple sentido de supervivencia, pero de nuevo me sujeto por el cabello, las piernas se me doblaron y siguió uno tras otro con el cinturón a donde cayera el golpe.

Todo me ardía, todo me dolía, pero sobre todo, no entendía que estaba pasando.

Y entonces me afloje, empecé a colgar de mi cabello aun sujeto por su mano, los golpes se detuvieron.

-¿Quién soy?

-Mi Amo- respondí apenas con un hilo de voz.

-¿Qué puedo hacer contigo?

-Lo que quiera- respondí sorprendiéndome de mi respuesta.

Escupió en mi cara.

Mi cabeza gritaba “¡¡Corre!!” pero aunque hubiera querido hacerlo, no tenía la fuerza ni para ponerme en pie.

-Súbete a la cama.- su voz seguía fuerte sin gritar, pero seco, duro…

Casi a rastras me subí.

El me volteó de nuevo y empecé a temblar, a sollozar…

Abrió mis piernas, separó mis nalgas y metió dos dedos de un tirón en mi culo… Los movió, los sacó y me los dio a chupar; tenía la boca seca, con sabor a sangre pero los chupé, volvió a separar mis nalgas y metió tres dedos de un golpe… dolió, dolió mucho… sollocé de nuevo. Los sacó y me los dio a chupar…

Tomándome por la cadera me hizo ponerme en cuatro patas. Separó de nuevo mis nalgas, escupió en mi culo y me enterró su verga sin pausa, de un golpe, solté un grito pequeño.

Mi cara era una mezcla de lágrimas, saliva, sangre… La tomó por la barbilla y la giró para verla, quería ver mi expresión.

Entonces me tomó por el cuello, y empezó a apretar, un poco más y más mientras me cabalgaba.

-No te preocupes, todo estará bien - me susurró al oído después de que se corrió, salió de mi culo pero sin soltar mi cuello, no podía ya respirar…

Aflojo un poco, apenas lo suficiente para dar una bocanada de aire y volvió a apretar, no dolía, eso es cierto.

Cuando pensé que me iba a desmayar me soltó, caí de cara en la cama sin fuerzas para moverme, la almohada me cubría por completo el rostro. Sentí como se levantaba de la cama…

-Me has servido de mucho, tenemos que hablar - Dijo y su voz me pareció diferente.

Escuché a lo lejos que entraba al baño, abrió las llaves del agua…

-Pero antes necesitas un buen baño- Me enteré que decía mientras cerraba la puerta. Su voz se oía tan lejos, y ahora tan serena…

Sé que no tengo derecho a preguntar razones, pero aún en este momento sigo preguntándome que fue lo que provocó todo esto, simple curiosidad… Alguna razón existía, está violencia no es lo habitual. Aunque dijo que tenemos que hablar… Me explicará, si… Pero…ahora estoy con la cara hundida en la almohada, no puedo respirar, no puedo moverme, no puedo avisarle que estoy mal, que no tomé aire suficiente…

Los sonidos se están apagando, siento como mi cuerpo está relajado, floto, siento que estoy flotando… Si tan solo pudiera avisarle, si tan solo pudiera despedirme…

¿Cómo diablos fui capaz de meterme en esto?


monique[V]