Siento la luz cubriendo mi cara, el cálido rayo del sol que atraviesa las cortinas, entreabro los ojos, como para reconocer donde estoy...
Poco a poco salgo del letargo en que me encuentro, sin moverme, solo mis ojos recorren el lugar, y lo miro, dormido, descansando tranquilo.
Mi primera reacción es abrazarlo y besarlo, pero me contengo, no quiero moverme, no quiero despertarlo... Suspiro... cierro los ojos y recuerdo...
-¿Mi Amo?
-¿Que quieres?- me dice sin apartar la vista del diario.
-Mi Amo, ¿puedo poner música?
-¿Y para que quieres música?
-Para bailarle Mi Amo- le digo con sorpresa de mi parte, ya que inicialmente solo quería oír música.
-¿Así que quieres bailarme? Esta bien, pero no aquí, vístete que vamos a salir.
-Ponte la falda azul, las sandalias y la blusa naranja.
-¿Mi Amo?
-Ahora ¿Que quieres?- me dice con un poco de enfado.
-Es que... son las 10 de la noche Mi Amo, y la ropa...- no alcanzo a terminar, Mi Amo me toma del cuello y me encamina al armario.
Mejor ni le muevo mas, capaz que me va peor, aunque... Mi entre pierna se humedece, ¡No tengo remedio!
-Ponte el collar y mas maquillaje, que se note lo zorra que eres, seguramente ya estas húmeda ¿Verdad? ven acá. -Su voz, es dura, pero sin levantar el tono.
Me acerco y mete la mano en mi entrepierna, la saca y me la pasa por la cara.
-Eres una zorra caliente, vete a asear en este momento.
-"Y bueno"- pienso- "que culpa tengo de que Mi Amo me excite tanto"Y siento una nalgada fuerte, seca, que me hace pandear.
-Deja de rezongar
"¿Cómo sabe lo que estoy pensando?"
-Te conozco de dentro hacia afuera, así que deja de preguntarte como sé lo que piensas.
La respiración se me corta y me quedo inmóvil ante la aseveración.
Mi Amo ríe, ríe con ganas.
-Eres tan transparente para mi, que no necesito adivinar para saber lo que piensas.
Suspiro y me dirijo a asearme y a maquillarme como me indicó. Nada de vulgaridades, solo un poco mas de maquillaje.Me presento ante Él y solicito que me revise.Aprueba y toma su chaqueta... Me quedo inmóvil, no me indicó que usar para cubrirme.
-Anda, abre la puerta zorrita, no necesitas mas nada.
Avanzamos hacia el auto, yo a su lado, mientras me toma por la cintura, me halaga tanto que me quiera a su lado.
Abro la puerta del auto y después de abrocharle el cinturón, me dirijo a mi asiento.
El trayecto es en silencio, no me dice nada de que haremos (como siempre).
Entramos en un estacionamiento, me apeo del auto, abro su puerta, desabrocho el cinturón, tomo su mano y la beso. Me aseguro de que el auto quedo bien cerrado y caminamos.
-¿Nerviosa chiquita mía?
-Expectante solamente Mi Amo.
Nos detenemos en un lugar, donde entra y sale mucha gente, mujeres con escasa ropa, la música sale con fuerza, así como los gritos de la concurrencia.
Siento que mi corazón se acelera y volteo a mira a Mi Amo...
-Tranquila, no pasa nada chiquita.
Me toma por la cintura y entramos. El local no es muy grande y hay mucha gente parada. El humo del cigarro y la poca luz no ayudan mucho a la visibilidad, pero lo que si sobre sale entre todo, es la pista al centro, elevada.
Caminamos dando un rodeo a la pista, Mi Amo me suelta y se acerca a la barra... Me siento tan desprotegida cuando se aleja. Trato de mirar a mi alrededor sin parecer curiosa y noto que un par de tipos me miran. Quisiera correr hacia donde esta Mi Amo, pero eso seria algo ridículo, así que respiro y me pongo erguida, no importa que me miren, solo soy de Mi Amo.
Mi Amo regresa con dos copas, me da una.
-Adminístrala que solo serán dos para ti.
-Así que querías bailarme ¿o no?
Lo miro con ojos casi saliéndoseme de sus órbitas. Pero no puedo decirle nada, me indica que mire a la pista y vea lo que ahí sucede.
Una mujer con poca ropa y muy voluptuosa esta ahí, contorsionándose, tirándose y desnudándose, haciendo de todo menos bailar. Se acerca a la clientela que abarrota las orillas y se les ofrece, la gente grita y aúlla. Ella se va al centro de la pista, hace un mal remedo de masturbación, se levanta y se va.
La gente aplaude y un tipo recoge los billetes que fueron aventados a la pista.
-¿Qué opinas?- me pregunta con esa sonrisa de cuando mi cara tiene una expresión de sorpresa y espanto conjugadas.
-¿Qué fue eso?- alcanzo a articular.
Mi Amo ríe, me abraza y acaricia mi pelo (adoro que haga eso)
Toma mi mano y me lleva hacia la cabina. Me deja ahí parada mientras habla con un sujeto. Mi Amo me señala y veo que el sujeto sonríe mientras me mira.
-Listo linda, bailarás para mi.
La sangre se cae hasta mis pies, me siento helada y petrificada. "Debe ser una broma"- me digo a mis adentros.
-No es una broma- de nuevo sabe lo que pienso.
Toma mi mano y me conduce a las escaleras.
-No subas hasta que esté yo al frente. Olvídate de los demás, y cuando escuches la música, báilame.
Me deja ahí parada, yo no quiero perderlo de vista. Cuando lo miro al frente, el inclina la cabeza, como aprobando que suba la pista.Tomo aire, lo miro y pienso:"Lo que Usted quiera Mi Amo"
Subo el primer escalón y mis piernas tiemblan, la música ha cesado, haciendo que la gente baje el tono de voz, y creando un ambiente de expectación. Lo que menos quiero es que todo mundo mire, y estoy haciendo lo contrario, así que mas me vale apurar, quiero que Mi Amo se sienta orgulloso de su esclava.
Llego al centro de la pista y me pongo de espaldas a Mi Amo. La música empieza a sonar, y como magia, solo puedo mirar a Mi Amo, no hay ahí mas nadie, solo Él.
Bailo, me contorneo, me sacudo, me quito la blusa, me agacho, me arrastro hacia Él. La falda es tan pequeña que cualquier movimiento me expone.
Termina la música, justo cuando estoy a medio palmo de la cara de Mi Amo, ofrecida, jadeante, y veo su sonrisa, mi mejor premio. Me levanto y escucho el aplauso, es donde reacciono en donde estoy y lo que acabo de hacer.
Me dirijo rápidamente a las escaleras, volteo a mirar a Mi Amo y no lo veo. El pánico se apodera de mi. Termino de bajar las escaleras. Y ahí ya esta Él, me abraza.
-Lo disfruté chiquita, me gusto tu baile- me dice al oído.
-Gracias Mi Amo. Le digo contenta. Mientras me ayuda a acomodar la blusa.
-¿Disfrutaste el aplauso linda?
Y sin pensar contesto:-Mucho Mi Amo- no bien acababa de decirlo, cuando siento como prácticamente me arrastra fuera del local.
-¿Así que eres una zorra exhibicionista? ¿Te gustó mostrarte ante todos esos desconocidos?
- No. no Mi Amo, no es eso- ¿Cómo explicarle que considero que, el aplauso no fue para mi sino para Él por tenerme? Ahora que, si le digo eso, sonaría muy pretencioso, así que mejor me callo.
-Te voy a quitar lo puta.
Me toma por la nuca y camina tan rápido, que mis sandalias son un tormento que me hace tropezar y tambalear.
-Camina bien, pareces borracha-su voz como siempre cuando me regaña, es firme, dura, pero sin alterar el tono.
Ni siquiera me deja abrirle la puerta del auto, se sube y me apremia para que me suba.
Por dentro estoy temblando.
En el recorrido, trato de arreglar mi ropa.
-¿Mi Amo?
Silencio, es como si no estuviera junto a Él.
-¿Mi Amo? Nada, solo conduce y fuma.
Llegamos a la habitación y me postro ante Él.
Llegamos a la habitación y me postro ante Él.
-Perdón Mi Amo- le digo mientras beso sus pies.
Apoya un pie en mi hombro y me hace a un lado.
-Eres una zorra caliente, caliente y barata.
-Te dije que me bailaras a mi nada mas, pero no, la zorra tenia que bailar para todos.
-No Mi Amo, no fue así...
-Cállate, no quiero oírte, no intentes contradecirme-.
Se dirige a su maleta y me llama.
-Ven acá, y desnúdate.
Me acerco y me postro frente a El, de espaldas, con las manos recogidas, toda temblorosa por dentro y por fuera.
-No te voy a amarrar, así que ponte en la cama, para que te de tu merecido. Vamos a ver que tan arrepentida estas de tu falta.
Me acerco estremeciéndome a los pies de la cama y coloco mi vientre sobre de ella, de tal modo que mi culo queda bien expuesto.
Separo las piernas hasta que las rodillas quedan extendidas y siento el apoyo suficiente para sostenerme, mientras mis manos van a la nuca, con los dedos entrelazados y mi cara sumida en la cama...
Y la espera, el silencio, sigo quieta, esperando lo que venga... Minutos que se me hacen una eternidad, el miedo se apodera de mi y empiezo a sollozar.
-¿Qué tienes chiquita? Si aún no te he tocado siquiera. Sólo observo lo hermosa que te miras así entregada, postrada y dispuesta a ser castigada, ¿por qué sabes que te lo mereces verdad?
-Si Mi Amo, por favor castígueme y perdóneme.
Mi Amo se acerca, me acaricia las nalgas, empiezo a relajarme, cediendo a la caricia, y mi cuerpo reacciona, empezando a manar jugos de mi entre pierna.
-¿Con que arrepentida? ¿Con qué temerosa? ¿Explícame como es que te estas mojando?
“no pienses, no pienses en nada” me repito una y otra vez.
-Ahora resulta que no quieres pensar.
“¿Algún día sabré como lo hace? ¿Tengo una especie de micrófono mental o que cosa?”
-Festejo tu buen humor aún en la situación en que te encuentras, así que no perdamos este toque y haremos lo siguiente...
Otra vez el silencio, el suspenso que Mi Amo bien sabe como me tortura, casi abro mi bocota para preguntarle que haremos, pero no de en vano he recibido castigo por abrir la boca en los momentos menos indicados, y así aprieto los labios y me quedo callada.
-... Si logras permanecer 2 minutos sin moverte, te perdonare sin más, ¿Estás de acuerdo?
-Si Mi Amo- contesto aliviada, esto parece fácil, al fin un castigo fácil, pero... seguía sin saber lo que me esperaba.
Mi mente empezó con un mar de pensamientos, “Y si me azota, bien, dos minutos no es tanto” “Y si me pinza, huyy que rico, dos minutos serán pocos”...
-¿Lista chiquita?- la voz con ese tonito ligeramente burlón de Mi Amo, me saca de mis pensamientos y conjeturas.
-Si Mi Amo, cuando Usted disponga.
-De acuerdo, pero falta algo...
¡Ay! esas pausas...
-Si no te estas quieta mas de dos minutos ¿Qué haremos?
A punto estuve de responderle “Lo que quiera Mi Amo” por tan segura que estaba de que lograría aguantarme quieta, pero mejor, la verdad ante todo.
-No sé Mi Amo- Porque en realidad no sabia que me haría.
-¿Qué te parece un azote por segundo que te falte?
Era una maravillosa oferta, como negarme a ella, si lo sentía tan fácil conseguir estarme en paz, aunque para ser sincera, mis piernas empezaban a cansarse.
-Si Mi Amo, como Usted diga.
-Dos minutos, recuérdalo, ¿Lista? Corre tiempo.
Contuve el aire esperando sentir un golpe o algo parecido y ¡Sorpresa! Mi Amo estaba haciéndome cosquillas.
Obviamente, esperaba todo menos eso, y de inmediato me contornee como una lombriz fuera de la tierra.
Mi Amo siguió haciéndome cosquillas durante los dos minutos, y yo sentía que me ahogaba con la risa, la sensación, y la sorpresa.
-Mmmmmm chiquita, 1 segundo quieta, eso nos da 119 azotes.
No, no, esto no podía ser, 119 azotes eran demasiados hasta para mi. Pero un trato es un trato, y solo empecé a sollozar.
-Hagamos esto, enderézate y siéntate en la cama, vamos tranquila.
Obedecí, me senté en la cama y Mi Amo me ofreció un vaso con agua, lo bebí a pequeños sorbos, pero Mi Amo me apuró a terminarlo.
-Me parece que aún tienes sed- me dijo al tiempo que llenaba de nuevo el vaso.
Lo bebí y lo volvió a llenar, 5 vasos en total, Yo sentía que el agua salía por mis orejas.
-¿Ya mas tranquila?
Asentí con la cabeza, pensando en mi estómago con toda esa agua.
-Te daré otra oportunidad, dos minutos quieta, nada de moverte, un azote por cada segundo que te muevas. Recuéstate, anda.Me puse en la condición anterior, y me preparé “Concéntrate y contrólate, puedes tolerar las cosquillas si las estás esperando” y entonces...Un hielo empieza a surcar mi espalda; primero por toda la columna provocándome un escalofrío, después un leve goteo, luego el hielo deslizándose por mi espalda y el agua y el frío hacen su trabajo... unas ganas imperantes de orinar.
-Trenita segundos, vas bien chiquita.
Trato de relajarme y suspiro y cuando estoy exhalando el aire, Mi Amo, arremete con las coquillas, las cuales ya no esperaba y entre las ganas de orinar y las cosquillas, me muevo sin poder controlarme.
Mi Amo, sigue con las cosquillas el minuto con 15 que faltaban y yo siento que reviento.
Al fin se detiene, yo sudo copiosamente, y justo cuando voy a pedirle permiso para ir a orinar me dice:
-75 azotes, bueno, no digas que no te di la oportunidad.
Siento la primera nalgada en mi nalga derecha, y se toma su tiempo antes de preguntar:
-¿Qué se dice?
-Uno, gracias Mi Amo.
Ahora le toca a la nalga izquierda.
-Dos, gracias Mi Amo.
Sigo contando, mientras siento como en cada nalgada mi vejiga reclama por ser vaciada.
-Diez, gracias Mi Amo.
Espero que Mi Amo está disfrutándolo, al menos ese consuelo tengo
Oigo que se aleja, y eso me da tiempo para pensar, “¿75 con la mano?”
Y para variar, parece como si me escuchara.
-Ni creas que serán los 75 con la mano, si solo te estaba calentando.
-¿Mi Amo, puedo...?
-No, no puedes nada, solo estarte quieta o me harás perder el buen humor.
Y como no quiero que eso suceda, cierro mi boquita y me quedo quietecita.
Con su tono divino, protector, seductor, me dice:
-Te propongo un trato...- y ese suspenso que para mi ansioso carácter es un tormento.
Sigo en la misma posición, y mi vejiga repleta, eso aumenta mi ansiedad y casi acepto el trato sin saber de que se trata, pero logro quedarme callada esperando la continuación del trato.
-... Te cambio 5 azotes por cada segundo que te estés quieta y ...“Ay por amor de Dios, me voy a reventar, ya lo que sea” parece que mi mente grita, pero yo quieta y callada, con las piernas abiertas, el vientre apoyado y mi vejiga mas y mas llena.
-Si no quieres que te acabe de explicar, lo dejamos tal cual- Mi Amo es un maestro en el arte de la tortura sicológica, no me cabe la menor duda.
-Si Mi Amo, yo espero indicaciones Mi Amo-apenas y puedo hablar, las piernas me tiemblan.
-... y si lo consigues, entonces hasta te dejaré correrte.
Ay esas palabras, y yo con la vejiga que revienta y aún así, siento el cosquilleo en mi entre pierna.
-Si Mi Amo, como Usted diga.
-Bueno, ven, vamos al cuarto de baño- Notó cierta satisfacción en su voz, pero mejor no canto victoria aún.
Me enderezo y doy el primer paso.
-¿Así caminan las perras calientes? Hummmm me están dando ganas de olvidar el trato e ir por nuestro amigo el fuete- Y sonríe, con su sonrisa divina.
-N... no Mi Amo, si ya mismo me corrijo- y me voy al piso a cuatro patas, siguiéndolo a un palmo de sus talones.
-¿Mi Amo?
-¿Si? Me dice con un dejo de enfado.
-¿Me permite orinar? Estoy repleta Mi Amo.
-Mi chiquita preciosa, claro que puedes, cuando terminemos tu castigo- Me dice con su voz serena y comprensiva. Me ayuda a levantar, y amarra mis muñecas, después, las sujeta a la ducha, tan alto que casi quedo colgada y solo las puntas de mis pies tienen contacto con el suelo.
-Espero que estés cómoda, no será tanto tiempo en esa posición ¿verdad?
-Si Mi Amo, estoy cómoda, gracias Mi Amo.
-Tan mentirosa, pero bueno, si dices que estás cómoda, así te quedas, ¿no tienes sed?- me pregunta con un tono ligeramente burlón.
-No Mi Amo, me apresuro a responder
-Mmmm, permíteme, olvide algo.
Yo sé que no olvido nada, pero oigo que se aleja y cierra la puerta, increíblemente me dejo sola y atada. Pero por un lado, respiro aliviada. Miro el sumidero con agujeros del desagüe y mi cabecita no hace mas que pensar en orinar, pero grgrgr no tengo el permiso aún, así que mejor me concentro en que debo estarme quieta, trato de relajarme desde mi estirada posición y siento pasar una eternidad.
Oigo la voz de Mi Amo.
Oigo la voz de Mi Amo.
-¿Todo en orden?
¡Ajá! Yo sabia que no me había dejado sola, simplemente hizo como que se fue, para ver mi reacción.
-Si Mi Amo, todo en orden, pero, no habría manera de que me dejara orinar por favor?- le dije con la voz mas suplicante que pude.
Mi Amo me sonríe, acaricia mi cara y me dice:
-Anda pues, orina.
Me le quedo mirando, esperando que me desate para ir al retrete, pero no, nada, se queda inmóvil, eso si, con su divina sonrisa.
-¿Qué paso? ¿No que tanta urgencia?
-Pero Mi Amo, es que, no puedo quitarme sola de acá y...
-No me deja terminar.
-Bueno si no quieres entonces espérate, veo que era mas para descansar o distraerme que el querer realmente orinar, así que ¿lista? 5 azotes por cada segundo, pero, serán 10 por cada que te muevas. ¿Así quedamos no?.
De loca lo contradigo, así que solo humillo la mirada y acepto. Total son 65 azotes los que faltan, a razón de 5 por segundo, solo tengo que estar quieta 13 segundos. La verdad no es tanto.
-¡Ah si! Una cosa mas, si te orinas, entonces no habrá ninguna concesión, y le añadiremos un extra al castigo.
No, no, si acá había truco de por medio, pero no me dio tiempo a pensar mas nada porque inmediatamente oí: “corre tiempo” mientras abría la llave del agua fría.
Un espasmo recorrió mi cuerpo, y de inmediato empecé a orinarme, ahí parada, era tanta mi humillación, que baje la cabeza. Y empecé a sollozar.
Me dejo bajo el agua fría los 13 segundos, y yo aun no paraba de orinar, cuando empecé a sentir el agua mas tibia, hasta que terminé. Cerró la llave, me desató, y me dio una toalla. Yo lloraba a mares, por la vergüenza, por no poder contenerme, y encima, no me quede quieta.
-Veo que lo que quieres es ser castigada con todos los agravantes- me dijo en tono severo- Sécate y sígueme.
Lo seguí a un paso calmo que llevaba, hasta que estuvimos a media recámara.
Me hizo poner de pie, y yo no podía dejar de llorar.
Como no le gusta el escándalo, me puso mi mordaza, y temblé, temblé tanto que creí que me iba a desvanecer, pero Mi Amo metió su mano entre mis piernas y me acaricio, lo cual me calmo muchísimo.
Cuando me notó mas calmada, me dijo:
-Tú sabes que todo estaba en tus manos y lo rechazaste, ¿Dime porque lloras?
Silencio... Claro, con la mordaza, como iba a decir nada.
Me indico que me pusiera de espaldas, y cruzó mis brazos frente a mi cuello, los cuales ato rodeándolo. Luego con toda la calma del mundo, puso una barra separadora entre mis tobillos. Yo, ni siquiera quería alzar la mirada.
Me acerco a la cama y me hizo apoyar la cara en el borde, para después sujetar mis muñecas con la barra, realmente era una posición muy incómoda.
Mi Amo acarició mi espalda, mis nalgas, mis piernas... Sentir su mano de esa manera produjo la reacción lógica en mi entre pierna...
Se dirigió a mi sexo, lo tocó, acarició, pellizco, y yo sentía como me iba mojando mas y mas...
-Quiero que me detengas esto- me dijo al tiempo que metía un vibrador en mi vagina- y recuerda que no puedes correrte, hoy has estado peor que nunca.
Sentí mucha vergüenza por todas mis faltas, yo no podía ni siquiera pedirle que me perdonara...
Prendió el vibrador, a una velocidad realmente baja, cuando sentí un fuetazo. Un gemido salió de mis labios, y sólo acerté a cerrar los ojos, bien sabiendo lo que me esperaba, según yo.
Pasó una eternidad antes llegar el siguiente, esto pintaba a este ritmo para toda la noche, y, o era mi imaginación o el vibrador cambiaba de velocidades.
Yo literalmente me escurría, pero el fuete se encargaba de mantenerme en mi sitio, pero extrañamente, también me excitaba sentirlo, así que empecé a desear el siguiente.
Pero Mi Amo, me tenia reservadas una tanda de 10, lo cual apaciguó temporalmente mi calentura, lastima que el vibrador no hiciera lo mismo.
Cesaron los fuetazos, pero el vibrador estaba como loco, y yo no podía ya mas, sentía que me corría, quería pedirle que me pegara para calmarme o que me dejara correrme, pero amordazada, ni como hacerlo.
Justo cuando sentí que no podía mas, Mi Amo saco el vibrador de vagina, y suspiré aliviada.
Quito suavemente la mordaza de mi boca, me desato las manos, quito la barra y me tendió en la cama y beso ligeramente mis labios y tranquilamente me pregunto:
-¿Tienes algo que preguntarme o decirme?
Y por poco mi parte rebelde que saca fuerzas de no se donde iba a empezar a protestar, a preguntar, a meterme en mas líos... Mi Amo (que siempre sabe lo que pienso) me miro de una manera que detuvo todo tipo de pensamientos. Humille la mirada lo mas que pude dada mi posición... Sentí tanta vergüenza por no poder complacer a Mi Amo, que sólo quería que le bailara, que le obedeciera y yo desencadené todo un alud de fallas y errores... Así que desde dentro de mi musité:
-Si Mi Amo, por favor perdóneme, no volverá a suceder...
Cayó mis palabras con un dedo en mi boca, se acercó a mi oído y dijo:
-Córrete para mi chiquita, dame todo tu placer, porque es solo mío y lo sabes.
Y de inmediato, mi cuerpo reaccionó, desembocando en un maravilloso orgasmo, que me hizo convulsionarme, mientras Mi Amo, me besaba dulce y apasionadamente.
Publicada el 15/11/06
monique[V]
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