Situaciones

Relatos de Situaciones

jueves, 15 de abril de 2010

Y Así Pasó (Parte 3)

-Levántate- Le dijo con tono autoritario.

-Tú, quítale el cinturón, sin tocarla.

Fernanda se estremeció ante la sorpresa de saber que había alguien más en la habitación.

Dejó que le quitara el cinturón y cerró los ojos.

-Mámale las tetas a esta zorra, ¿Qué no ves que se te está ofreciendo?

Marcos dio unas pequeñas mamadas a los pezones de Fernanda, ante lo cual Camila propinó un par de fuetazos en sus nalgas.

-Mama como hombre, ¿Acaso no te he enseñado como hacerlo?

Entonces Marcos lamió, chupo, disfruto de esas tetas firmes, duras, sujetaba entre los dientes los pezones, hasta que su verga estuvo muy dura y Fernanda escurría por entre las piernas.

-¡Basta!- dijo Camila, a la vez que daba un fustazo en la verga Marcos que se revolvió del dolor.

-A ver puta barata- le dijo a Fernanda mientras azotaba sus senos- Sigues de caliente y ofrecida, y eso tiene un castigo, ¿ya te diste cuenta como escurres?

Tomó una mano de Marcos y la pasó por entre las piernas de Fernanda, mojándola con sus jugos, para después, restregársela por la cara.

Volvió a poner la mano Marcos en la entre pierna y ahora la restregó en la cara de él mismo.

-Huele, huele la suciedad de esta puta.

Tomó a Fernanda por los hombros y la hizo girar y doblarse, mostrando a la luz de las velas, el dildo en su culo. Lo saco de un tirón y se lo metió en la boca a Marcos.

Dejó el dildo a un lado e hizo que Marcos se hincara frente a las nalgas de Fernanda.

-Lame toda esa basura que escurre por sus piernas, que no quede nada.

El sólo olor de Fernanda, volvió loco de deseo a Marcos que mamo su sexo desenfrenadamente.

Pasaba la lengua entre los labios, desde el clítoris hasta el culo, metió la lengua en la vagina, chupó el clítoris.

Fernanda estaba casi al borde del orgasmo, cuando sintió como el látigo de colas cortas cruzaba su espalda.

Gimió entre el dolor y el placer que sentía.

-No te detengas, sigue mamando y tú, no tienes permiso para correrte todavía, ni se te vaya a ocurrir hacerlo sin pedir permiso.

Por instinto, Marcos agarró su verga y empezó a pajearse mientras seguía mamando.

Un par de latigazos en la espalda, lo hicieron soltar su verga y dedicarse solamente a mamar a la muchacha, la cual sentía que sus rodillas se doblaban ante las dos sensaciones opuestas.

-Basta- dijo Camila - ahora te toca a ti.

Hizo señas para que Fernanda se arrodillara y Marcos se pusiera de pie frente a ella, poniendo su verga a la altura de la cara.

-Quiero que se la mames, como se la mamas a Bruno, vamos a ver que tal te ha enseñado.

La sola idea de hacer quedar mal a Bruno hubiera bastado para que Fernanda hiciera bien su tarea, pero ya era tanta su excitación que eso provocó que se tragara la verga de un golpe, hasta la garganta, jugara con la lengua por la superficie de la cada vez más excitada verga de Marcos, lamió sus huevos y toda el área del pubis, dejando un rastro de saliva, la cual ya escurría por la comisura de sus labios.

Marcos respiraba entrecortadamente, disfrutando el contacto de esa boca sobre su verga, la presión que hacia con los labios, el ritmo al entrar y salir de esa cavidad.

-No te vayas a correr porque lo pagarás caro. Debes pedir permiso.

Ese tener prohibido correrse, ejercía en ambos muchachos una excitación mayor.

Ahora los latigazos surcaban la espalda de Marcos, aumentando así la adrenalina en su torrente sanguíneo.

-Alto, es suficiente.

La desesperación por el tan postergado orgasmo, se notaba en la cara de los dos...
La puerta se abrió súbitamente, justo cuando Camila empezaba a lamer las heridas de Marcos.

-¿Pensabas hacerlo sin mi?- Dijo Bruno en tono por demás enfadado.

Fernanda corrió a postrarse a los pies de su Dueño, pero éste, lejos de consolarla o saludarla al menos, se acercó a Camila.

De un empeñón arrojó a Marcos hacia un lado colocándose frente a Camila.

No debes hacerlo, tu ansiedad podría fastidiar el trabajo de años.

-Me muero de hambre, ¿Es que no te das cuenta?- La voz de Camila sonaba casi desquicida.

Bruno giró sobre sus talones y en dos zancadas estaba al lado de Fernanda.

-¿Acaso te mordió? ¡Contesta!

Fernanda temblaba, jamás su Señor le había gritado de esa manera.

Tomo la fusta que estaba a su alcance y empezó a propinarle uno tras otro al cuerpo ya maltrecho de Fernanda.

Agotada, adolorida y sin aire, Fernanda no podía responder a la insistente pregunta de Bruno.

-¡Contesta puta!- le gritaba mientras seguia pegándole.

Marcos se lanzó sobre Fernanda para protegerla con su propio cuerpo y gritó:

-No, no nos ha mordido a ninguno de los dos, yo mismo no hubiera dejado que lo hiciera.

Bruno respiró aliviado, quitó a Marcos de encima de Fernanda y la abrazó, la acunó tiernamente, no parecía que hace un minuto la estuviera maltratando.

La levantó suavemente y la depositó en la cama. La hizo girar y checó sus heridas.

-Marcos, ven acá.

Marcos obedeció sumisamente, se acercó al otro lado de la cama.

-Lame, todas y cada una de sus heridas, que no quede rastro de sangre en su piel.

Marcos empezó a lamer, lentamente, quitando cada gota de sangre, fresca o seca de la piel de Fernanda.

Bruno examinó la espalda de Marcos, tenía marcas, costras, pero no había ya nada fresco.

-¿Marcos?

-Ordene Mi Amo- dijo mientras seguía lamiendo.

-¿Deseas a Fernanda?

Marcos dejó de lamer y empezó a temblar.

-¿Acaso debo repetir la pregunta?

Marcos se tiró a los pies de Camila, temblando, llorando.

-Perdón mi Señora, perdón.

Bruno y Camila intercambiaron miradas, unas extrañas miradas.

-Está bien mi perrito, no te preocupes, te perdono, pero debes seguir curándola, mientras te daré tu castigo, si lo resistes, te daré un premio.

Marcos retomó su labor en la parte posterior de Fernanda, bajando lentamente por su espalda hasta sus nalgas.

La sensación de alivio que le proporcionaba Marcos en su espalda, hizo que Fernanda se fuera relajando y disfrutando.

Bruno tomó el látigo de colas cortas y con voz firme ordenó.

-Fernanda, mámasela a Bruno, demuéstrale que eres una perra agradecida por haberte curado y defendido.

Camila tomó del brazo a Marcos y lo colocó con las piernas separadas y las manos sobre la cama.

Fernanda se puso debajo de Marcos y empezó a mamar.

Camila se situó frente a Marcos y descubrió su pecho.

-Chúpalas- fue la orden.

La excitación en Marcos era enloquecedora, pero para controlarla, estaba la mano diestra de Bruno con el látigo.
-Fernanda, deberás llevar el ritmo de los azotes y tu Marcos, recuerda que no puedes correrte sin pedir permiso.

A diferentes ritmos, Bruno propinó una buena tanda de azotes en la espalda y culo de Marcos, hasta levantar costras y hacerlo sangrar nuevamente.

-Por favor- gimió Marcos- no puedo mas, por favor, necesito correrme.

-Fernanda ven acá.

Fernanda se retiró de la verga de Marcos y se postró a los pies de su Amo.

-Ahora te toca curarlo a ti, lámele toda la sangre.

Camila tendió a Marcos sobre la cama, para que Fernanda hiciera su labor.

Los jóvenes estaban tan entretenidos en la labor, que no escuchaban los murmullos de la conversación entre Bruno y Camila.

-Casi lo arruinas ¿crees que no tengo hambre?

-Pero llegaste a tiempo, yo creo que mañana ya podremos concluir esto.

-Ahora ya han bebido su sangre, para mañana todo estará en su torrente sanguíneo-murmuro Bruno.

-Mañana será el gran día, me llevaré a Marcos para cuidar de que no se masturbe o se corra entre sueños- Dijo Camila

-No te vayas a dejar llevar por el hambre Camila.

-Es que esta como para comérselo crudo- Dijo Camila en tono de broma.

Bruno no quitaba la mirada de los jóvenes, quienes ya estaban excitados nuevamente.

-¡Suficiente!- dijo autoritario

Marcos regresó a los pies de Camila.

-Vístete, hoy dormirás conmigo.

La cara de Marcos se iluminó creyendo que le daría su premio. Se vistió rápidamente y siguió a su Señora.

Bruno acarició a Fernanda, quién melosa quiso entregarse.

-¡Eres una puta! Te dejó unos días sola y mira como te encuentro.

Fernanda miró a Bruno con sorpresa, ella sólo le estaba obedeciendo pero parece que su Dueño no estaba contento.

-Anda a dormir al suelo como la perra caliente que eres.

Y tomándola por el brazo la arrojó al suelo.

Fernanda se hizo un ovillo y entre sollozos se quedó dormida.

Bruno la observaba, lejos de dormir, parecía como si adquiriera fuerza.
Las imágenes en los sueños de Fernanda iban siendo cada vez más nítidas. Camila hablando con su padre y su madre. Vistas a la finca. Toda una amalgama que no parecían tener una coherencia.

Marcos vió rotas sus esperanzas de al fin poder correrse, cuando Camila lo ató a los pies de la cama.

-Así dormirás más tranquilo y sin tentaciones- dijo Camila con voz burlona y esa extraña mirada.

Marcos intentó acomodarse para dormir, hacia tanto que no sabia lo que era dormir tranquilo. Pero el cansancio pudo mas que la incomodidad, y quedó sumido en un sueño profundo.

La luz del sol empezaba a notarse en la ventana, cuando Fernanda sintió la mano de Bruno en su entre pierna, tanto deseo contenido, hizo que Fernanda cediera a las caricias, empapando la mano de Bruno rápidamente.

Abrió los ojos para mirar a Bruno, quién se acercó a ella, lamiendo su cuello... Fernanda no podía más ya con la excitación, cuando Camila irrumpió en la habitación.

-¿Qué estas haciendo, estas loco?- Gritó enfurecida.

-Tu perra sucia, ve a bañarte y vístete que tienes muchas obligaciones que atender. Y pobre de ti si te tocas mas de la cuenta.

Fernanda temblando de miedo, corrió al baño mientras Camila hablaba con Bruno.

-Yo también tengo hambre, yo también siento deseos, pero llevamos muchos años en el proceso, y hasta que encontramos a Marcos y a Fernanda que son perfectos. Así que no lo arruines, tu ya saciaste tu hambre en el pueblo.

-Su sabor es delicioso, no me digas que no la has probado.

-Te permití que la domaras, te permití que probaras a Marcos también, no me colmes la paciencia, eres necesario, pero no indispensable Bruno, no lo olvides.

Los gritos llegaban hasta el cuarto de baño, pero Fernanda no lograba entender a que se referían.

Salió del baño, envuelta en una toalla.

-Date prisa que no tengo toda la mañana, saludaras a los empleados y pondrás la mejor de tus sonrisas perra, quiero a los trabajadores tranquilos.

La voz y los modos de Camila cada vez eran mas autoritarios y Fernanda cada vez se mostraba mas sumisa antes sus señalamientos, pero aún esperaba que Bruno la rescatara de sus manos.

-Date prisa, ¿o necesitas que te ayude?- le dijo Bruno, agitando un fuete.

Fernanda se vistió rápidamente y bajó a desayunar, ante la mirada inquisidora de Camila.

Pasearon por las inmediaciones de la finca, Fernanda mostrando una espectacular sonrisa, con Bruno siguiéndole los pasos.

Saludo a los empleados quienes devolvían el saludo, aunque Fernanda no dejaba de notar las miradas tristes que le devolvían y los murmuraciones cuando se alejaban.

Al entrar en las caballerizas, miró a Marcos e instantáneamente le sonrió. El muchacho devolvió la sonrisa con una inclinación de su cabeza. Sostenía una paca de heno, para alimentar a los caballos, llevaba el torso cubierto con una camiseta húmeda que se le adhería al torso.

Fernanda se acercó a Marcos, aprovechando que un par de empleados hablaban con Bruno.

-Buen día Marcos, ¿Estás bien?.

-Buen día señorita, si, bien, algo preocupado por usted.

-Estoy bien gracias, aunque tengo mucho miedo.

Marcos suspiró y bajando el tono de voz le dijo:

-Váyase señorita, huya de aquí, no se quede ni un día más.

-Marcos- le dijo Fernanda sorprendida por el consejo- ¿Estas celoso de mi?

-No señorita, es por su bien, hágame caso, nací aquí y mucho he visto, hágame caso.

-¿Sabes lo que acabas de hacer Marcos?

La voz de Camila hizo que los jóvenes giraran para mirarla y un escalofrío recorrió su espalda.

-Ella no se irá a ningún lado, hoy es la gran noche. Entra a tu cuarto, me encargaré de que no andes dando esos consejos.

Marcos dejó la paca en el piso y camino a la covacha, con la mirada al piso y aire resignado.

Fernanda lo siguió con la mirada, hasta que Bruno la tomó fuertemente del brazo.

-Eres una ofrecida, una perra sucia, espero que estés contenta porque por tu culpa, Marcos será duramente castigado, anda, camina.

Sin soltarla, se dirigieron a la casa, subieron a la habitación y tumbó a Fernanda en la cama,

-Quiero que hagas tus maletas y te despidas de la servidumbre, dirás que regresas a la ciudad y que no sabes cuando regresarás.

Fernanda no entendía el porque debía de irse, pero obedeció, la situación ya estaba totalmente fuera de sus manos.
Pasado el mediodía, Fernanda se despedía de la servidumbre y de los empleados, les agradecía sus atenciones y les pedía que respetaran y obedecieran a Camila y Bruno. Subió al coche, sentándose al lado de Bruno.

Se alejaron de la finca, pero en el trayecto, Bruno se alejó del camino internándose en una brecha que cruzaba el Bosque.

Se detuvo y ordenó a Fernanda bajarse del auto. Caminaron un poco hasta llegar al claro donde se conocieron y ella se dejo someter.

Hizo que se desnudara y la ató a la rama con las extremidades tan tensas que prácticamente Fernanda estaba colgada.

Tomando unas ramas verdes, Bruno empezó a azotarla primero en los senos, hasta que estuvieron todos cubiertos de marcas, luego en el vientre, con movimientos precisos, que solo marcaban la piel sin golpear contundentemente.

Después, lentamente aprisionó sus pezones, retorciéndolos hasta dejarlos erectos, adoloridos.

Al principio Fernanda suspiraba con el castigo, después pedía que se detuviera, hasta que cayó en la cuenta de que seria inútil pedir clemencia.

Bruno la giró, burlándose de su postura, acarició sus nalgas y jugó con su entrepierna.

Fernanda estaba tan acondicionada a los tratos de Bruno, que su entrepierna cedió a la caricia, comenzando a humedecerse.

Bruno azotó sus nalgas, hasta que tomaron un tono carmesí, luego la desató, pero a diferencia de otras veces, no la recibió en sus brazos, sino que la dejo caer.

Fernanda intentó levantarse, pero Bruno ya blandía su verga frente a su cara.

Sin necesidad de esperar la orden expresa, Fernanda empezó a chuparla, con ansia, con deseo...

En la covacha, Camila platicaba con Marcos, ella sentada en el borde de la cama, con las piernas bien abiertas, teniendo a Marcos de rodillas frente a ella, a una distancia donde el no la podía tocar, pero si mirar perfectamente.

-Marcos ¿recuerdas aún a tus padres?

-Si Mi Señora- respondió sin lograr evitar un gesto de tristeza.

-¿Recuerdas lo bien que nos sirvieron a Bruno y a mi?

-Si Mi Señora- muchas imágenes pasaron por la cabeza de Marcos, imágenes que antes se le antojaban a pesadillas, pero que ahora empezaban a adquirir sentido.

-A ti y a Fernanda los hemos cuidado desde pequeños, su alimentación, su desarrollo, su educación. Tus padres y los de Fernanda nos los dieron como muestra de su entrega hacia nosotros, y porque creían que serían como nosotros, como notarás, no fue asi pero en ti y en Fernanda está el no terminar como sus padres.

Marcos inclinó la cabeza, pero Camila lo tomó por la barbilla y lo miró, después lo acercó a ella, poniéndolo de pie, tomó la verga del muchacho y comenzó a acariciarla, la erección de Marcos fue casi inmediata y la agitación de su respiración mostraba el grado de excitación que ya guardaba.

-Por favor Mi Señora, necesito correrme, ya me duele tanto semen acumulado.

Camila dio un manazo en la verga de Marcos a la vez que le decía:

-Eres un cerdo, pero no te preocupes, esta noche te correrás todo lo que quieres, así que mientras llega la hora de irnos- y lo amarró en la cama, para evitar que se tocara.

-Pero tenemos algo pendiente ¿No es así Marcos?

El muchacho tembló ante la pregunta...
-¿Acaso quieres terminar como tus padres o los padres de Fernanda?

Marcos solo movió la cabeza, bastante sabia que nada de lo que dijera cambiaria su situación.

Amarró los pulgares de Marcos a los hombros, para después bajar las cuerdas por la espalda y pasarlas por entre las piernas, atándolas finalmente al glande.

Después ató sus tobillos a un palo para que no pudiera juntar las piernas, y con una cuerda, ató el palo a la cuerda que bajaba por la espalda, haciéndolo doblar un poco las rodillas.

-Si bajas los brazos, o estiras las piernas ¿Qué crees que pase? Anda prueba a caminar.

Marcos no pudo, el mínimo movimiento tiraba de su verga.

-Así te quedarás un rato, para que no olvides que la boca solo se abre para mamar.

Camila se tendió en la cama, para mirar las reacciones de Marcos…

A los pocos minutos, Marcos empezaba a sentir la tensión en todos sus músculos, el sudor comenzaba a perlar su frente, cerró los ojos tratando de no pensar en como estaba,

Los calambres empezaban a hacerse presentes y Camila disfrutaba de verlo así.

Bruno tomó por el cabello a Fernanda para que se detuviera, le ordenó que se tendiera en el piso, doblo sus piernas casi hasta los hombros y pasando gruesa vara por detrás de su cuello la ató a las manos de la muchacha y a las rodillas dejándola hecha un ovillo.

Se sentó a la sombra a esperar que el sol se pusiera.

Al cabo de unos minutos, Fernanda empezó a sentirse entumida, le costaba respirar…

-Por favor- mustió Marcos

-¿Por favor qué?

Marcos no dijo mas nada, tratando de controlar el dolor. Su frente se perlaba por el esfuerzo, el color desaparecía ya de su cara, estaba a punto de desfallecer.

Camila se levantó de la cama, lentamente se acercó al muchacho y tomando una navaja, cortó las cuerdas que lo tenían aprisionado.

Marcos al sentirse libre se derrumbó a los pies de Camila, agradeciéndolo que lo haya liberado.

Ella lo tomó entre sus brazos y lo consoló, le susurraba lo hermoso que era, lo mucho que le importaba y que ella no disfrutaba castigándolo, pero que todo era por su bien….

-Por favor, no puedo respirar- Gimió casi sin aire Fernanda.

Bruno se levantó lentamente y con la misma lentitud desató a la muchacha, que ya jadeaba por la falta de aire, la brisa vespertina soplaba ligeramente, haciendo que los árboles se movieran emitiendo sonidos casi imperceptibles, el sol formaba juegos de luces y sombras al pasar entre las ramas y las nubes.

Tomó a la muchacha entre sus brazos, le acarició el cabello, besó su frente, y le ofreció un poco de agua. La reprendió por su mal comportamiento, le dijo cuanto la quería y lo mucho que la necesitaba.

Fernanda estaba agradecida de haber sido rescatada nuevamente.

Lo que nunca dijeron Bruno y Camila es para qué y porqué eran tan importantes Fernanda y Marcos.

Fernanda se quedó dormida recostando su cabeza en el regazo de Bruno, y cerca de la media noche, con la luna en el cenit, Bruno la despertó, Camila había llegado con Marcos…
Bruno abrazó a Fernanda, la besò largamente, y sus manos empezaron a recorrer el cuerpo de la muchacha como si no hubiera mas nadie a su alrededor, Camila hacia lo mismo con Marcos, ambos sabían como tocar a los jóvenes para manejar sus sensaciones al máximo, cuando Fernanda escurría entre las piernas y Marcos tenia una erección potente, los pusieron frente a frente, para que se vieran, se tocaran, se olieran…

-¿No la quieres poseer Marcos?

Marcos asintió con la cabeza, el viento jugaba con el cabello de Fernanda, y la luz de la luna le daba unos matices casi mágicos a su belleza.

Tomó a Fernanda por la cintura y la restregó con su cuerpo, sintiendo los duros pezones de la muchacha, enterrándose en su pecho, bajó lentamente las manos por su espalda, hasta llegar a sus nalgas, las cuales estrujo entre sus dedos, provocando un gemido de la muchacha, subió las manos hasta sus los hombros y la hizo girar, doblo el talle de la muchacha y separó sus piernas.

Fernanda se dejaba manejar, mucho era lo excitada que estaba y Marcos poseía un cuerpo escultural, sólo cerró los ojos y se dejo llevar.

Marcos miro el culo de la muchacha, alzó la mirada hacia Camila, la cual asintió con un leve movimiento de cabeza, luego miró a Bruno, quien ya tenía la mano acariciando su verga. Bruno sonrió al muchacho y le dijo:

-Tómala, es tuya por un rato, cabálgala con todo ese deseo acumulado, pero no te corras dentro de ella, dale por el culo, por la vagina, pero debes de hacer que tenga al menos tres orgasmos antes de correrte en su boca.

Marcos no espero más, tomo a Fernanda por la cintura y enterró su verga hasta el fondo de la vagina.

-Fernanda córrete las veces que quieras, disfruta esa verga de Marcos.

La sola indicación de Bruno aunada con la sensación de esa verga llenándola y todos esos días de orgasmos reprimidos fueron suficientes para que en unos segundos Fernanda se convulsionara por un potente orgasmo que no parecía terminar nunca.

Sentir las paredes de la vagina de Fernanda contrayéndose en ese orgasmo, casi hicieron que Marcos se corriera, pero Camila empezó a azotar sus nalgas, haciendo que el deseo disminuyera un poco.

Bruno se situó detrás de Camila, amasaba sus tetas con una mano, mientras la otra se metía por la entrepierna.

Marcos seguía cabalgando a Fernanda, con fuertes y potentes embestidas, para sacar la verga y meterla de un golpe en el culo de la muchacha, la cual dio un grito de dolor al no estar preparada.

Con las manos, Marcos jugaba con el clítoris de Fernanda, la muchacha jadeaba, sentía acercase un nuevo y potente orgasmo, y justo cuando empezaba la convulsión del segundo orgasmo, sintió como su espalda era fuertemente arañada por Camila, mientras Bruno metía la verga en su boca.

Camila lamió la espalda de Fernanda mientras la muchacha terminaba de disfrutar los últimos espasmos de su orgasmo.

Marcos sentía que no podía mas, así que sacó la verga de la muchacha, para controlar su corrida y lograr el tercer orgasmo.

Camila y Bruno se divertían con la muchacha mientras Marcos retomaba la compostura, la insultaron, la manosearon, no podían permitir que el nivel de excitación disminuyera.

Fernanda estaba como extasiada, no se oponía sino por el contrario parecía disfrutar de todo eso.

Marcos miró la escena y una mueca de tristeza asomó a su rostro.

Camila pareció intuir que Marcos estaba haciendo conciencia de lo que pasaba.

-Móntala, hazlo ya- fue la orden de Camila.

Marcos se acercó a la muchacha, miró sus ojos, tomó sus piernas y la ensarto de pie cargándola, haciendo que sus brazos movieran a la muchacha en el aire, como una muñeca, enterrándola en su verga más y más a cada movimiento.

Esa sensación provocó en Fernanda un torrente de orgasmos ininterrumpidos, hasta que Marcos exclamó que no podía mas, de inmediato soltó a la muchacha, quien se postró para mamar a Marcos.

Un potente chorro de semen llenó la boca de Fernanda que mamaba como desesperada.

-Trágala toda, no la desperdicies, trágatela- Gritaba Bruno

Al terminar, Marcos se desplomó en el suelo y Fernanda cayó de bruces sobre el cuerpo del muchacho.

Bruno completamente desnudo, se tendió en el piso, para después Camila mostrar un cuerpo de imponente belleza y abundantes curvas, se montó sobre la erección de Bruno y se clavó la verga hasta el fondo.

Los gritos de ambos hicieron que los muchachos se incorporaran, mirando a sus dueños follar.

-Ven acá puta- gritó Bruno.

La muchacha se hincó al lado de ambos quienes la tomaron cada uno por un brazo.

Sin dejar de cabalgar, arañaron los antebrazos de la muchacha profundamente, largos hilos de sangre aparecieron.

Marcos se situó detrás de Fernanda y la sostuvo por los hombros para que no se moviera.

-Córrete ya- grito Bruno a Camila.

Y al mismo tiempo, Camila tenía un fuerte orgasmo y Bruno una eyaculación mientras ambos lamían la sangre de Fernanda. Aún después de terminado el orgasmo conjunto, seguían lamiendo la sangre de la muchacha

Siguieron así hasta que Marcos gritó.

-¡La van a desangrar!

-Ve a curarla- indicó Camila.

Marcos lamió las heridas de Fernanda, logrando detener la hemorragia, después procedió a lavar y curar los rasguños.

Bruno y Camila se pararon frente a la muchacha.

-Tu sabor es delicioso, suerte que Marcos estará acá para cuidarte- dijo Camila.

Fernanda no alcanzaba a comprender bien que era lo que pasaba. Pero estaba tan débil que se desmayó.

Al despertar, estaba en un cuarto, muy pequeño, no le era nada familiar, salvo por un rincón que trajo a su memoria algunos recuerdos, recuerdos de sus padres y de Camila.

Entonces entendió muchas cosas. Camila se alimentaba de sus padres mientras ellos tenían relaciones.

Tal vez los padres de Marcos alimentaban a Bruno.

Miró a su alrededor y descubrió a Marcos durmiendo en la otra cama.

Bruno y Camila entraron en la habitación. Marcos se pusó de pie inmediatamente.

Camila tomo por la barbilla a Fernanda y le dijo:

-Después de muchos cientos de años de vivir escondidos y en la oscuridad, por fin dejamos de temer al sol, al fin podemos circular libremente y todo gracias a la mezcla del semen y sangre, y sobre todo sangre virgen, sangre cargada de endomorfinas y hormonas, la sangre normal nos alimenta, tu sangre, la sangre de Marcos, nos permite vivir…

-Este será tu hogar hasta que mueras. Nos alimentarás. Marcos te cuidará y será el responsable de que nada te falte, traerá tu comida, te mantendrá excitada, te azotará, nunca sabrás a que viene Marcos, si a mimarte o a hacerte sufrir, y así estarás lista para dentro de un mes.

Bruno y Camila salieron de la habitación llevándose a Marcos, el cual dirigió una mirada de compasión a la muchacha.

Fernanda dejó escapar una lágrima mientras miraba el sol por una rendija de la ventana, un sol que ella ayudaba a que otros disfrutaran y que no vería ya nunca más…

Escrito y publicado 050207 al 310307
monique[V]

2 comentarios:

  1. Buenas monique de virus, encantado de visitar tu blog.

    Precioso relato, muy intenso, con grandes dosis de intriga que desvelas solo al final como buen relato de suspense y algo agridulce al final, lo cual le da aun mas valor añadido.

    Los elogios que me has dado en alguna ocasión por mis relatos no son nada comparados con tus habilidades para escribir.

    Seguiré leyéndote cuando pueda.

    Un saludo para ti y mis respetos para tu amo.

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  2. Hola elliot{Dita} me alegra que te haya gustado.

    Escribir fue parte de mi proceso de educación, por eso es que al terminar y conseguir el cometido, fue que cerré mi hilo en CS.

    El mérito de los relatos no es mío, las Situaciones las provoca Mi Amo yo solo las plasmo.

    Este relato en particular, fue dirigido por Mi Amo en su totalidad, así que las habilidades son de El y no mias.

    Espero que te gusten los demás relatos, yo sigo leyendote.

    Mis respetos a Tu Ama por favor.

    monique[V]

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