Situaciones

Relatos de Situaciones

miércoles, 6 de mayo de 2009

La Cena

Aún con las sensaciones a flor del piel por lo ocurrido en la ducha, sequé mi cuerpo y me situé junto al closet para saber que ropa debía de ponerme.
Mi Amo lo abrió, miro la ropa, me tomó por un brazo y poniéndome frente a Él, me dijo que yo eligiera la ropa de manera que me viera espectacular, y demostrara que soy un buen adorno para su brazo.
Cuando Mi Amo me pone en esas situaciones me da una gran responsabilidad, porque debo elegir adecuadamente lo que Él tiene en mente, así que mejor pregunté:
-Mi Amo ¿A qué tipo de lugar iremos?
Una sonrisa se dibujó en sus labios, satisfecho por mi reacción, y me dijo que a un restaurante normal, para una cena normal, como cualquier pareja en el mundo.
Miré hacia la ventana y noté las copas de las palmeras agitadas, por lo que supuse que hacia fuerte viento, giré a tomar la ropa: Una falda recta negra, que destacaba mi trasero; abierta por ambos lados que permitía lucir mis piernas a cada paso; medias negras para tornear las mismas; un top negro, para evitar el sujetador; blusa de gasa negra, que dejaba notar mi cintura y zapatillas de cinta de alto tacón, para elevar mi trasero y afinar mis tobillos.
Mi Amo aprobó el vestuario, así que procedí a arreglarme, arreglé mi cabello, suelto, marcando las ondas y después me maquillé cuidadosamente en tonos de negro para las sombras y un marrón para los labios; agregué la gargantilla de razo negra con una argolla a mi cuello la cual funge como collar fuera de las sesiones. Rematé con una gotas de perfume y me presenté a Mi Amo, para que me aprobara, lo cual hizo con un movimiento de cabeza y una sonrisa, luego de la cual, salimos a cenar.
Mi Amo me tomó por la cintura desde que salimos de la habitación y me acercó a Él. El sólo contacto de su mano en mi cintura, me produjo un estremecimiento y al oído Mi Amo me dijo:
-No empieces de puta que te quedas sin cenar, encerrada en el baño.
Mi cara se enrojeció, y mi mirada se humilló al sentirme descubierta y sigo sin saber como es que conoce mis pensamientos.
Esperamos el elevador, y mientras Mi Amo pasaba sus dedos por mi espalda y no se si yo sudaba de calor o de la calentura, lo cual, sé divierte a Mi Amo.
Cuando entramos al elevador, Mi Amo me dio un huevo unido a un control remoto.
-Póntelo, a como estas de húmeda no tendrás problemas para que entre- Me dijo con una hermosa sonrisa ligeramente burlona.
Obedecí de inmediato y si, como Mi Amo bien me dijo, no tuve dificultad para meterlo.
-Saca el control por arriba de la falda y déjalo sostenido por la pretina de manera que cuando te tome por la cintura, me quede al alcance.
La sola idea de lo que se avecinaba me hizo temer que mis piernas escurrieran mi humedad.
Salimos del elevador y ahora las miradas estaban de nuevo sobre nosotros, las mujeres mirando a Mi Amo, con su divino porte y los hombres mirando el adorno que traía por la cintura, cuando siento vibrar el huevo dentro de mi, lo que me hace dar un pequeño brinco, ante la sonrisa de Mi Amo, quien entre dientes me dice:
-¿Quieres que le ponga mas velocidad?
La cara que debí haber puesto, por que Mi Amo sonrió ampliamente, apagando el huevo.
A la salida del hotel ya nos esperaba el auto de Mi Amo, como el caballero que es, me abrió la puerta, subí y el hizo lo propio.
Encendió el auto y nos dirigimos a cenar.
-Prende el huevo- a lo cual obedecí- y ya sabes que no puedes correrte, te metiste a la alberca cuando te acababa de decir que no podías y te pusiste a jugar en las olas sin permiso.
Y el huevo vibrando dentro de mi, y yo sin saber si cantaba o miraba la calle o que hacer para distraerme y no sentir, me movía inquieta en el asiento, tratando de buscar la postura en la que menos percibiera ese brincoteo dentro de mi.
-Te estas quieta o te amarro- y tal era mi desasosiego que estuve a punto de pedirle que me amarrara.-Apágalo- me dijo al tiempo que estacionaba el auto. Un suspiro de alivio salió de mis labios, ante la mirada divertida de Mi Amo.
El restaurante realmente era hermoso, elegante y tranquilo, con música de cuerdas y un ambiente romántico.
Mi Amo había reservado ya una mesa y nos pasaron de inmediato a ella, a pesar de haber gente esperando por una.
El capitán me abrió la silla para que me sentara y Mi Amo me indicó con la mirada que lo hiciera. Luego Él se sentó junto a mi, del lado donde estaba el control del huevo.
-A ver como le haces, pero sin que se note, pásame el control- Y así lo hice.
Nos trajeron la carta de vinos y Mi Amo al ordenar encendió el huevo, lo cual no esperaba por lo que me sobresalté.
-¿No estás de acuerdo con ese vino querida? O ¿Por qué el sobresalto?
-Si, claro que si, precisamente fue por la sorpresa de que esa fuera la elección- y apagó el huevo.
Nos quedamos callados, dejándonos llevar por la música, hasta que nos trajeron el vino, Mi Amo me lo dio a probar y al momento de acercar la copa a mis labios, encendió el huevo, con el consabido sobresalto de mi parte.
-Es excelente-alcance a balbucear.- y apago el huevo.
No se porque sospechaba que seria una cena llena de “brinquitos”.
Nos presentaron el menú, y como siempre, Mi Amo elegiría lo que yo iba a cenar.
“Que no pida pollo ni hongos” me decía como deseo de niña chiquita para mis adentros.
Y para no variar, Mi Amo sabia lo que estaba pensando.
-¿Qué te parece una pechuga de pollo, con champiñones?
Y aprovechando que me preguntaba, le dije:
-Tengo ganas de una pasta o un corte, ¿Habrá algo así?
Sonrió complacido por la manera en que me libré y pidió para mi unos medallones al limón, con guarnición verde. Tan solo de oírlo, se me hizo agua la boca. La cual se me secó al sentir el dichoso huevo de nuevo vibrar mojando otra parte de mi cuerpo.
-Excelente, alcancé a decir- con la cara roja como tomate.
Di gracias a que llevaba una falda negra y no una blanca, porque sentía como me iba humedeciendo más y más.
Mi Amo tomó mi mano sobre la mesa y la besó, y sin emitir sonido alguno, leí en sus labios que me decía:
-Eres una puta, ya has de estar toda mojada- A lo cual le brinde la mejor de mis sonrisas porque Mi Amo sabia perfectamente lo que me pasaba.
-¿Lo estas disfrutando?- me dijo sin soltar mi mano.
Asentí con la cabeza y el huevo aumento la velocidad, lo que me hizo suspirar, en el momento justo en que llegaba el mesero con las entradas.
-Que música mas romántica- dije como queriendo justificar el suspiro.
Yo sabia como se estaba divirtiendo Mi Amo con mis reacciones.
La cena transcurrió entre brinco y brinco de mi parte, y yo sentía que mi humedad ya hacia un charco bajo mi silla.
Al centro del restaurante había una pista de baile, la cual se iluminó al momento que el resto del restaurante se ponía a media luz y una orquesta empezaba a tocar.
-A ver como escondes el control- me dijo al tiempo que me lo ponía en la mano, lo cual no fue tan difícil, dada la media luz que me encubrió.
Mi Amo se levantó y me llevó hacia la pista, tomada de la cintura, y obviamente, encendiendo el tan mencionado huevo, haciendo que sintiera que mis piernas ya se doblaban de tan excitada que me sentía.
Me llevó entre sus brazos mientras bailábamos, muy, pero muy juntos, mientras al oído me decía, lo puta que era por andar tan caliente y daba mordidas a los lóbulos de mis orejas o rozaba mis labios con los suyos. Yo sentía que iba a tener un tremendo orgasmo justo ahí, frente de todos a media pista.
Pero Mi Amo me recordó que no tenía permiso para correrme y mucho menos dar un espectáculo. Así que mejor preferí dejarme llevar por la música y disfrutar del baile.Después de bailar un gran rato, algunas copas más de vino y brincos del huevo, salimos del restaurante de regreso al hotel.
-Abre las piernas- Obedecí de inmediato.
Prendió el huevo y empezó a jugar con mi clítoris, pellizcándolo de cuando en cuando, haciéndome enloquecer de pasión y cuando sentía el orgasmo acercarse, me daba un manazo que hacia que me controlara.
Yo no sé si Mi Amo dio mas vueltas a propósito o a mi se me hizo eterno el regreso al hotel, pero al fin llegamos.
Entramos al elevador y me besó, apasionadamente, lo cual hacia que yo ya no pudiera mas.
Entramos a la habitación, y casi al cerrar la puerta, me ordenó desnudarme y llevarle mi collar.
Casi volé para obedecerlo. Sobra decir que el huevo seguía dentro de mi, apagado afortunadamente.
Me postré ante Él y le di mi collar, el cual puso. Después de lo cual, adopté mi postura a 4 patas, con la cara apoyada en sus pies.
Mi Amo acarició mi pelo y ordenó que le trajera los demás implementos: Muñequeras, tobilleras y pinzas.
Me puse de pie para que me las colocara y regresé a mi posición.
Mi Amo camino y yo le seguí a un palmo de sus talones.
Se sentó en el borde de la cama y me preguntó:
-¿Estas muy caliente?-Si Mi Amo.
-¿Lo cual nos confirma nuevamente que eres...?
-Una perra caliente Mi Amo. Y le suplico que me ayude a corregirme.
Me hizo levantarme, ponerme de espaldas a Él, separar las piernas y tomar mis tobillos con mis manos, las cuales ató a ellos. Yo sentí que me iba de bruces, pero Mi Amo, tomándome por la cadera, me ayudó a mantener el equilibrio, como siempre, cuidándome. Sus dedos recorrieron mi expuesta entrepierna, distribuyendo mis jugos hasta mi culo, lo acarició con un dedo, metiéndolo y sacándolo unos segundos, provocando que casi se doblaran de nuevo mis débiles rodillas.
Se levantó de la cama y se colocó frente a mi, dejando que apoyara mi espalda en sus piernas, para después, azotarme con sus manos al unísono en cada nalga.
-¿Cómo se dice?- preguntó mientras que repetía la acción pero con un poco más de fuerza.
-Gracias Mi Amo-
El cable del control colgaba entre mis piernas, Mi Amo lo tomó y lo encendió.
Siguió azotándome hasta llegar a 20 veces. Mi humedad chorreaba por mis piernas.
Me acercó a la cama y recostándome en ella, quedando toda expuesta. Tomó las pinzas y pinzó mis labios, no podía más, la excitación era ya demasiada y casi sin aire dije:
-Mi Amo por favor permítame corre...- y no pude ni terminar la frase porque Mi Amo frotó mi clítoris haciéndome correr a mares.
-Anda, termina y disfrútalo que te vas a arrepentir de correrte sin permiso.
Ahí si que pude obedecerlo fácilmente y lo disfruté, y cuando estaba por terminar, Mi Amo con lo bien que me conoce me provoca uno más. Mi cuerpo se convulsionaba totalmente en espasmos de placer y entre gemidos que se escapaban de mis labios.
Cuando al fin terminé, Mi Amo desató mis muñecas de mis tobillos dejándolos caer sobre la cama.
-Mi Amo, por favor perdóneme, no pude más, por favor Mi Amo perdóneme- le dije con el poco aire que me quedaba pero sin poder levantarme de la cama.
Mi Amo se sentó en un sillón y tomó un libro, yo como pude me baje de la cama y me puse a sus pies para que me usara como taburete. Mi Amo subió los pies y se puso a leer.
-¿Mi Amo?
Silencio.
Seguimos así un rato mas hasta que se levantó.
-Estoy cansado, desnúdame- Obedecí solicita.
-¿Mi Amo?
-¿Qué quieres?
-Mi Amo, por favor perdóneme, no fue rebeldía, por favor Mi Amo.
Silencio.
Se dirigió a la cama y yo me quede estática y desolada.
-Toma- me dijo mientras me daba una frazada -Anda dormir al baño, no te quiero junto a mi esta noche. Quítate todo, incluyendo el collar.
Temblé de tan sólo pensar lo sola que me sentía cuando Mi Amo me castigaba de esa manera, lejos de su presencia y sin mi collar.
-Por favor Mi Amo, azóteme, castígueme, pero no me aleje de Usted.
-Mi perrita desobediente ¿Por qué me obligas a ser malo contigo? Por más que no quiero, tu me llevas a esto.
-Perdóneme Mi Amo, por favor.
-Quítate todo, menos el collar. Obedecí rápidamente, y para no variar me hice un lío, como de costumbre, Mi Amo, suspiró mientras movía la cabeza y me ayudó a quitarme las muñequeras, tobilleras, las pinzas y al final el huevo, poniendo las cadenas más difíciles de llevar para mi, que son las de mi voluntad, me colocó de pie, manos en la cabeza, piernas separadas y repasamos una tanda de 30 azotes con diferentes cosas, incluido el fuete, la vara, el látigo de colas, y yo ahí, parada sin moverme, sin nada que me impidiera quitarme, mas que mi deseo de complacer a Mi Amo.
Cuando ya me ardía todo lo que me podía arder de la cintura para abajo, me hizo girar y repetimos los utensilios.Todo mi cuerpo estaba ya rojo en diversas tonalidades, cuando Mi Amo me tomó entre sus brazos y secó mis lágrimas.
Besó mis labios, primero suavemente, después apasionadamente, acarició cada marca en mi cuerpo y me abandoné a sus caricias.
-Eres una puta de verdad, ya estás de nuevo mojada, pero ¿sabes? Me encantas.
Creo que se imaginan como terminó la velada, así que basta decir que mucho después, mientras me quedaba dormida entre sus brazos, como cada noche, alcancé a decirle:
-Gracias Mi Amo, por su protección, por sus enseñanzas...
Publicado el 04/12/06
monique[V]

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