Eran casi las 7 de la noche cuando sonó el timbre de la casa.
-Yo abro- dijo Mi Amo, al tiempo que se levantaba de su sillón, dejándome sentada en el mullido tapete de la sala.
Lo seguí con la mirada, extrañada de que no me ordenara ir a abrir, y cuando lo perdí de vista, regresé mi atención al noticiero que veíamos.
-Adelante, estás en tu casa- Oí decir a Mi Amo.
Rápidamente me levanté y me senté en el sillón, tal y como Mi Amo me había enseñado que debo hacer cuando alguien visita la casa.
-Ven acá- me ordenó y me acerqué a ellos.
-¿Qué te parece?- le dijo a una mujer como de 38 tal vez 40 años, delgada de buenas formas y una sonrisa bastante enigmática.
Mi Amo me tomó por la mano y me hizo girar para que la recién llegada me viera.
Mi desconcierto iba en aumento, pues a bien no sabia de que se trataba.
-Quita esa cara y haznos de cenar a los dos-me dijo Mi Amo en un tonito entre serio y divertido.
-¿Algo en especial?- pregunté solicita.
-Algo mexicano, por favor, hace mucho que no como algo realmente mexicano-dijo la mujer.
Mientras me iba a la cocina, miré a Mi Amo tomar por la cintura a la mujer y llevarla hacia el sofá. Suspiré aliviada (ingenua que soy) y me dispuse a hacerles la cena.
Puse mesa para dos, lo más mexicana que pude.Mientras se cocinaba lo que preparé, entré a la sala para ofrecerles algo de beber, y vi que Mi Amo la besaba y acariciaba sus muslos, así que intenté retirarme discretamente para no interrumpir, lo cual no logré.
-¿Pasa algo?- preguntó Mi Amo
-No nada, sólo venía a ofrecerles algo de beber o una botana, pero creo se me adelantaron- le dije con una sonrisa.
La mujer estalló en una carcajada, algo exagerada para mi gusto.
-¿No te vas poner histérica o a llorar, irte a golpes sobre mí o algo por el estilo?- Me pregunto directamente la mujer en un tono entre sorpresa y burla.
Miré a Mi Amo, para saber si debía responder y Él movió la cabeza alentándome a responderle.
-A menos que le falte el respeto a Mi Amo, no veo Él porque debía de inmutarme- le respondí en el mismo tono en que ella me preguntó.
La mujer alzo las cejas y trato de nuevo de provocarme.
-¿Así que no té afecta que me bese, me acaricie y hasta me haga el amor?-siguió el tonito de burla.
-Si Mi Amo quiere helado de chocolate, comerá helado de chocolate, si Mi Amo quiere coger con otra mujer, cogerá con otra mujer, no soy yo quién apruebe o desapruebe lo que hace-y esbocé la mejor de mis sonrisas.
Solicité a Mi Amo permiso para retirarme y Él con su divina sonrisa me lo dio.
A los pocos minutos le avisé a Mi Amo que la cena estaba lista.
-¿Mesa para dos?, qué, ¿Tu no cenas?- Esa mujer quería sacarme de mis casillas, pero no le daría el gusto.
-No fui invitada a la cena, pero le agradezco que se preocupe por mí-Di media vuelta y me retiré a la cocina por el primer plato.
Serví solícita la cena y la mujer no dejaba de provocarme.
-¿Mi Amo?
-Dime.
-¿Puedo retirarme a mi habitación Mi Amo?- Pregunté mientras servia el café.
-No, ve a mi cuarto, y ahí espéranos- me dijo.
Obedecí, y me senté a los pies de la cama, a los pocos minutos los oí entrar a ambos...
-Desnúdate, quiero mostrarte.
Me desnudé sin el menor pudor ni empacho, Mi Amo había logrado que mi cuerpo luciera como a Él le gusta.
La mujer puso una mano sobre uno de mis senos desnudos, yo miré a Mi Amo, para saber que hacer y como reaccionar.
Mi Amo meneó la cabeza negativamente y entonces dije:
-Señora, las cosas antes de tocarlas o usarlas se piden a su dueño, y yo no he escuchado que Mi Amo le permita tocarme, ni me ha ordenado que me deje tocar, así que con todo respeto, le sugiero que sea más cuidadosa con las cosas de Mi Amo.
-La mujer soltó mi seno y se volvió hacia Mi Amo preguntándole.
-¿Puedo?
-Adelante.
-¿Hasta dónde?
-Hasta donde te plazca y yo te indique que te detengas.
Cerré los ojos y aguante la respiración mientras las manos insolentes de esa mujer recorrían mi cuerpo.
-Basta- ordenó Mi Amo.
La mujer me soltó de inmediato.
-Desnúdala-Me ordenó.
La desnudé y ella se tendió en la cama.
-Prepárala.
Suspiré y musité:
-Si Mi Amo- sabiendo a lo que se refería.
Besé los senos de la mujer, mientras mis manos la acariciaban, chupé sus pezones hasta dejarlos erectos, besé sus labios, su cuello, ella empezaba a gemir complacida.
Bajé a su entrepierna con una mano y sentí su humedad, o yo era muy buena, o esta zorra realmente era muy caliente, porque estaba empapada.
Busqué la mirada de Mi Amo, quién sin palabras me indicó que le mamara su entrepierna.
La mujer se arqueó al sentir mi cabeza entre sus piernas. Mi Amo acariciaba mi cabeza.
La respiración de la mujer iba en aumento, y yo seguía chapándola, sentía que iba a tener un orgasmo, y no la oía pedirle permiso a Mi Amo para correrse, así que la mordí, para que se controlara, si ella tenia un orgasmo, la castigada seria yo y no tendría una tanda de azotes por culpa de ella.Un grito salió de su boca y levantó la cara desconcertada.
-¿Estás loca?
-Debes pedir permiso- respondí y continué chupando.
Ella se volvió a tender y miré a Mi Amo, quién me hizo señas de que la girara.
Con caricias y un poco de ayuda, la hice girar, puse un par de almohadas bajo su vientre para que su culo quedara empinado.
-Sigue- ordenó Mi Amo.
La mujer seguía gimiendo, y volví a mirar a Mi Amo, esperando indicaciones.
Él ya estaba desnudo y se paro junto a mí, poniendo su verga a la altura de mi cara.
Sin pensarlo dos veces, engullí su verga hasta mi garganta, mientras mis dedos jugaban con la entrepierna de la mujer. No podía permitir que se enfriara.
Mi Amo me aparto y me hizo señas de que me hiciera a un lado de la cama, cuando estuve en el lugar indicado, penetró a la mujer, la cual gritó al sentir la embestida de Mi Amo.
Miré a Mi Amo poseer a esa mujer, mientras yo permanecía cerca de Él.
La mujer gemía como una desquiciada, yo sabia que estaba a punto de correrse y no la oía pedir permiso.
-Pide permiso para correrte, pídelo- Le dije en tono suplicante.
Mi Amo sonrió ante mi petición y la mujer giró la cabeza para mirarme.
Mi Amo seguía su cabalgata sobre la mujer, y está poniendo una mirada maliciosa me dijo:
-No, no lo haré y tu pagarás por ello.Esa falta de respeto hacia Mi Amo, era algo que yo no podía permitir.
Me acerqué y la besé, metí mi lengua en su boca, Mi Amo me miraba sin dejar su entrar y salir, la mujer cedió a mi caricia y metió su lengua en mi boca, entonces la mordí y sin soltarla y como pude le dije:
-Pide el permiso, no seas insolente, o no te suelto y te arranco la lengua.
-Ven acá- dijo Mi Amo.
Solté a la mujer y me acerqué a Mi Amo.
Besó mis labios...y me situó dejando mi cara muy cerca de las nalgas de la mujer, y mientras la follaba, acariciaba mi pelo.
Cuando Mi Amo estaba a punto de correrse, saco su verga de la mujer, que ya había conseguido dos orgasmos y la metió en mi boca, regalándome toda su leche, la cual tragué sin desperdiciar una sola gota.
Cuando Mi Amo terminó de correrse, permaneció un poco mÁs dentro de mí boca mientras se la limpiaba, y le decía a la mujer que se alistaba a acostarse en la cama de Mi Amo para dormir (ilusa) entre sus brazos:
-Vístete y vete, no te necesitamos más.
-¿Qué? ¿irme? ¿Así nada más?
-Si, así nada más, o ¿Requieres ayuda para encontrar la puerta? Yo sé de alguien que estará feliz de mostrarte la salida- dijo Mi Amo mientras me aprisionaba entre sus brazos y yo, hundía mi cabeza en su pecho.
La mujer salió más que furiosa y yo quedé al lado de Mi Amo, como siempre dispuesta para atenderlo, porque a veces, despierta por las noches y yo, su esclava, estoy ahí para complacerlo.
Publicado el 13/12/06
monique[V]
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