Situaciones

Relatos de Situaciones

miércoles, 10 de junio de 2009

Buscando Revancha

Eran las 4 de la tarde, estaba terminando de enviar unos correos y levantando la cocina... Eso de poder trabajar desde la casa, me queda más que excelente.
Mi Amo había ido a la oficina después de comer y me quedé sola, para terminar mis pendientes y poner todo en orden para su regreso.
Traía ropa normal y un mandil, cuando sonó el timbre de la puerta.
Tomé una toalla para secar mis manos, pensando que tal vez seria un vendedor.
Pregunté antes de abrir, quién tocaba y una voz femenina me respondió con una pregunta. Odio a la gente que responde con preguntas.
-¿Esta el dueño de la casa?
-¿Quién lo busca?- dije desde mi lado de la puerta.
-¿Está o no está?- la voz sonaba cínica, desagradable y conocida.
-¿Quién lo busca?- dije en tono cansado y un poco burlón.
-¿Es que acaso no te han enseñado a responder una pregunta?- dijo elevando el tono de la voz.
-Supongo que eso lo dice por Usted, porque yo pregunté primero- dije conteniendo la risa.
-Déjate de estupideces y abre esa puerta.
-¿Por qué debería de abrirla?
-Porque si no la abres, te arrepentirás, yo tengo aún las llaves de esta casa.
-Si tiene las llaves, entonces para que tanto alboroto, entre y santo remedio-le dije dando media vuelta rumbo a la cocina.
El timbre sonaba y sonaba como desquiciado acompañado con golpes en la puerta.
-¿Qué? Ya sé, olvidaron las llaves que nunca ha tenido, ¿verdad? Le dije desde la ventana del piso superior, por supuesto con la mejor de mis sonrisas.
-Te vas a arrepentir.
-Ardo en deseos de arrepentirme.
-Te enseñaré buenos modales.
-Me encantará aprenderlos cuando Usted los tenga dominados- Y cerré la ventana.
Pero olvidé poner el seguro de la puerta posterior, y cuando me agaché a guardar unas cacerolas, sentí un fuerte empujón que me envió de bruces al suelo.
-Te dije que te arrepentirías- Fue lo último que escuché antes de sentir un fuerte golpe en la cabeza y perder el sentido.
Cuando desperté, estaba desnuda y amarrada en el baño.
Mis manos suspendidas sobre mi cabeza y mis piernas separadas por una barra.
-Así que por una ramera como tú es que no logro la atención de Tu Amo.
-No me culpe a mi por sus deficiencias señora, si Mi Amo no la atiende, es porque no le despierta apetito hacerlo.
Una fuerte bofetada cruzó mi cara, haciéndome sangrar la boca.
Tomándome por el pelo, alzó mi cara y miré sus ojos llenos de odio. No pude menos que sonreír al ver esa expresión de su cara.
-Así que te parece graciosa la situación, me supongo.
-Señora, me tiene atada de pies y manos, y sé que tratará de desquitar su impotencia con mi cuerpo, pero a pesar de ser yo la atada, usted es la que no puede liberarse de lo que siente.
-Así que eres muy valiente.
-No tanto como usted que me inmoviliza por miedo a dejarme en igualdad de condiciones.
-Cuando Tu Amo regresé no quedará nada de ti, nada de ese cuerpo que le satisfaga, nada de esa tonta esclava altanera que eres, y entonces, Tu Amo se fijará en mi, porque te dejaré inservible.
-jajaja señora, Usted no conoce ni remotamente a Mi Amo, y si le hace feliz hacerme pedazos pensando que con eso logrará atraer a Mi Amo hacia usted, yo sé que logrará todo lo contrario, pero no creo que pueda entender las cosas.
Con el puño cerrado golpeo mi abdomen, dejándome casi sin aire, repitió los golpes varias veces, como si yo fuera un costal de boxeo.
Cuando se cansó, tomo una vara y justo cuando iba a descargar el primer golpe, una mano la detuvo en el aire.
-¿Se puede saber que está pasando aquí?- Era Mi Amo, que había vuelto de la oficina antes de tiempo.
Yo no tenia aire ni fuerzas para responder. Mi Amo desamarró mis piernas, me sostuvo entre sus brazos para desatar mis manos. Me abrazó y cobijó contra Él, y mientras acariciaba mi cabello me decía:
-Acá estoy chiquita, tranquila.
Intentaba responderle, pero aún no recuperaba el aliento.
Con mucho cuidado, me levantó en brazos y me llevó a la cama, y con suavidad me depositó en ella. Después se volvió a la mujer y le dijo:
-¿Estás loca o qué es lo que te pasa? ¿Crees que es correcto lo que haces? ¡Ni siquiera están en igualdad de condiciones! ¡Jamás te metas con mis pertenencias!
-Pero Mi Amo...
-Yo no soy Tu Amo, acaba de entenderlo de una buena vez, no lo soy y no lo seré, no te lo mereces.
-¿Es por ella que no me tomas bajo tu servicio? Yo puedo ser mejor esclava que ella.
Me levanté lentamente de la cama, ya respuesta y con la cabeza mas serena.
-Ya te dije que no conoces ni remotamente a Mi Amo.
Mi Amo se sentó junto a mi en la cama.
-Si Él no te toma para su servicio, es por ti misma, no por mi.
-¡Cállate! Tú no eres nadie para decirme el porque de las cosas, tu no sabes nada.
-Sé lo que tengo que saber, y eso es lo que me mantiene junto a Mi Amo. Usted compite por un lugar a Su lado, yo simplemente disfruto el lugar que Mi Amo me da a su lado.
La mujer estaba fuera de si, y lógicamente no entendía ni media palabra.
-Cúbrete-ordenó Mi Amo.
Me levanté y vestí con la ropa que tenía antes puesta.
-¿Mi Amo?
-Dime
-¿Puedo hacerle un thé para que se tranquilice la señora?
La mujer levantó la cara, la sorpresa no podía estar mejor dibujada en un rostro, como se le veía a ella.
-Pero... Te acabo de golpear, te he dicho de mil maneras que quiero quitarte de en medio, que quiero tu lugar junto a El y tú... ¿Quieres hacerme un thé para que me calme? ¿Por qué no tratas de desquitarte, de golpearme, de defenderte?
-Señora, si Mi Amo lo permite, vamos a tomar un thé y hablemos, deje de gritar y escuche, disipemos dudas, ¿Podemos hacer eso Mi Amo?
-Anda a hacer el thé, yo la llevo a la sala.
Me retiré a la cocina a preparar el thé, cuando regresé con el servicio para tres, ellos ya estaban en la sala. Mi Amo en su sillón fumaba un cigarro, mientras la mujer había perdido toda su altanería y estaba sentada al borde del sofá.
Puse la charola en la mesa y miré a Mi Amo, sabía lo que esa expresión denotaba, pero tenía la mirada fija en la mujer.
-Siéntate- me dijo, indicándome con la mirada donde debía sentarme.
Me coloqué a sus pies, apoyando mi cabeza en sus piernas.
Tocó mi cabeza autorizándome para hablar sin problemas.
-Dígame algo, ¿qué es lo que tanto me envidia?
Levantó la mirada y sus ojos eran una mezcla de incredulidad, odio y tristeza.
-Mírate donde estás, a Sus pies, tranquila, feliz, y yo... ¿Qué te hace pensar que te envidio?
-Señora, usted no sabe lo que está buscando, y solo está tratando de ocupar un lugar que ni siquiera conoce.
-Tu llegas mucho tiempo después a su vida y estás a sus pies, con un semblante de paz.
-No señora, se equivoca radicalmente, no se trata de llegar y ocupar el lugar, todo es parte de un proceso, de simbiosis, de aceptación, no es sólo el llegar y descubrir ciertas características y empatías sexuales, esto no es solamente el que me use y me deje usar, no sólo son azotes y orgasmos, no es sólo poner mi vida en manos de Mi Amo y que Mi Amo me tomé bajo su cuidado.
Mi Amo acaricia mi cabeza, y con sus dedos me indica que me calle.
-Quiero una vida intensa, quiero sentir, quiero gozar, quiero reír, quiero amar y sentir que me amen...
-Señora- la interrumpo- Ahí está en sus palabras la diferencia en el porque yo estoy aquí y no usted. Usted quiere para usted misma, piensa en usted y solamente en usted. Por eso es que no tiene un lugar en esta casa, y no lo tendrá irrumpiendo de esa manera, con mentiras, con engaños, con exigencias.
Me mira sin entender que le estoy diciendo.
-Usted- continúo- debe entender que para estar aquí donde estoy, lo mas importante es Mi Amo, lo que Él quiere, lo que Él necesita, lo que Él ordena y para conseguirlo, Usted debe de definir sus prioridades, desde que la conocí, no hace mas que retarme, desafiarme, pero ¿sabe? Mi Amo me ha educado, ha invertido su tiempo, su paciencia, me conoce, y por lo tanto, me domina, y yo, me entrego a Él sin condiciones, ¿Sabe porque?
-¿Por qué?- me pregunta ya sin tanta sorpresa.
-Porque confío en Él y Él confía en mi- levanto mi vista hacia Mi Amo, y sonriendo continúo- Porque pase lo que pase y haga lo que haga, Mi Amo sabe que aquí estoy, a sus pies, y yo sé que estaré a sus pies, mientras esa confianza no se rompa. Mientras yo siga entregada y Él se sienta contento con mi entrega.
-Nadie puede entregarse eternamente.
-Eso sólo se sabrá con el tiempo señora, mientras tanto, yo disfruto el aquí y el ahora, y mientras Mi Amo me quiera, mientras me sienta valorada, mientras me sienta protegida, sienta que lo que hago le gusta y complace a Mi Amo, me sentiré plena y por lo tanto, entregada.
La mujer se levantó, suspiró, y camino hacia la puerta... Antes de salir, se volvió para mirarnos y no dijo una sola palabra, simplemente salió de la casa.
-Chiquita, anda por tu collar, que hoy tendremos una noche intensa, prepárame un baño, velas y vino, que me siento contento.
Publicado el 26/06/06
monique[V]

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