Hoy fue un día diferente, desde que amaneció hasta que... pero permítanme contarles.
Siempre me despierto primero que Mi Amo, pero en esta ocasión, me despertó una fuerte sacudida.
Abrí los ojos espantada y adormilada, la luz del sol llenaba el cuarto y me deslumbraba, pero distinguía la figura de Mi Amo con la luz a sus espaldas a un lado de la cama.
Debí de haberme quedado dormida, porque Él ya estaba vestido y listo para salir.
Mi cabeza daba vueltas intentando saber que pasaba, ya que era sábado y ninguno de los dos teníamos agendado nada para ese día. Incluso por la noche me dijo que no pusiera el despertador para levantarnos tarde.
“Debe ser ya muy tarde” atiné a pensar.
-No, no es tan tarde, pero mi chiquita se me está volviendo perezosa- comentó Mi Amo (sí, sí, me leyó el pensamiento)
-Y como no quiero que eso pase, mereces un castigo- continuó- he dejado indicaciones por toda la casa, las cuales debes de ejecutar en orden, cada indicación tienen un número y un tiempo para realizarse. Yo voy a salir, así que tu misma me dirás como lo hiciste.
Giró sobre sus talones y antes de salir de la recámara, me dijo:
-La primera indicación esta en el espejo del baño, buen día chiquita, que te diviertas- y cerró la puerta.
“Necesito café porque aún estoy dormida” pensé.
La puerta se abrió y Mi Amo con una maravillosa sonrisa me dijo:
-Primero la indicación, ya tendrás tiempo para despertar y para tu café- y cerró.
Me quedé con la boca abierta, no deja de sorprenderme lo bien que me conoce.
Obediente que soy el 99.9% de las veces, me dirigí al baño y vi el papel:
“No puedes orinar, date una ducha con agua fría de 10 minutos para que despiertes...” decía la nota y en el momento pensé “¿Agua fría? Odio el agua fría” y seguí leyendo.
“... Busca la manera de lavar esa entrepierna caliente que tienes pero sin tocarte. Recuerda que sólo tienes 10 minutos y si, ya sé que odias el agua fría, recuerda que es castigo por floja no es premio”
Suspiré, y me metí a la ducha, ya temblando desde antes de girar los grifos.
Abrí al fin los grifos y salió el agua fría, mas bien, helada, por la época invernal.
Metí un pie y me alejé del agua... Pensé “dijo fría, no helada” Así que abrí un poco el agua caliente, para dejarla no tan helada y me metí de golpe, a pesar de no estar tan fría, para mí si que lo era, mis músculos se fueron tensando, empecé a temblar, rápidamente tome el shampoo y lavé mi cabello, después con jabón unte mi cuerpo, y rasuré mi pubis, pero al llegar a la entre pierna, sólo puse la espuma y deje que el agua hiciera el resto.
Pero como no me sentía limpia, me tumbé de espaldas en el suelo, de frente a la ducha, alcé las piernas y las abrí, recibiendo el agua fría directamente, fue una sensación extraña, yo toda temblando de frío y mi entrepierna queriéndose calentar con la sensación del agua.
Definitivamente no tengo remedio.
Salí temblorosa de la ducha y al ponerme mi bata de baño, noté un papel en la bolsa.
“¿Cómo vas chiquita? ¿Tiemblas mucho? A que te gusto la sensación del agua fría en la entrepierna, ¡sucia!. Ahora ve a la recámara y ponte la ropa que está sobre la cama”
Me quedé mirando el papel y pensé que no recordaba haber visto ropa en la cama cuando me levanté, pero bueno, estaba tan dormida que a lo mejor fue por eso.
Me dirigí a la recámara y hallé una extraña combinación de ropa sobre la cama... top negro, falda muy corta negra, medias negras y mis zapatillas mas altas, unos guantes de estambre negros y una bufanda.
Sonreí mirando como me iba a congelar con el atuendo, pero no mis manos y mi cuello.
Me vestí con calma... primero las medias, sintiendo como se deslizaban suavemente en mis piernas, luego la falda de la que cayó una notita “Apúrate que no tienes todo el día” decía la nota, sonreí y continúe con más rapidez.
Al ponerme las zapatillas había otra nota.
“Si café quieres tomar, esto es lo que debes hacer: Abre las ventanas y saluda a 5 personas que pasen por la calle, bastará un “buenos días” pero no puedes ir a orinar después. Ahora que si lo que quieres es orinar, entonces deberás tomar dos vasos con agua, poner una pinza en cada labio y en cada pezón, sin quitarte los guantes, caminar en 4 patas sin apoyar las rodillas, dos vueltas por toda la planta alta y después bajar por un hielo que meterás en la vagina, regresaras a 4 patas por la escalera y si goteas el piso, deberás regresar y limpiarlo con la lengua, al llegar al baño antes de orinar, quítate las pinzas. Tienes 10 minutos.”
Me quedé pensando un par de segundos:
El café me daría mas ganas de orinar, y no podría hacerlo después, además, los vecinos pensarían que enloquecí si salgo a saludar por la ventana, así que bajé por el agua, y regrese a la recámara, y ¡Dios! Que trabajo con los guantes, y ya empezaba a bailar de un lado a otro con las ganas de orinar, y el tiempo corriendo, al fin pude y caminé a 4 patas sin poner las rodillas, sentía que no sólo iba gotear sino a hacer un caminito, pero aguante, bajé por el hielo, y ¡que horror! escalofríos por todo mi cuerpo, ahí voy escalera arriba, apretadita apretadita, un par de gotas escaparon de mi vagina y de regreso a limpiar, jamás se me había hecho tan larga la escalera.
Al fin llegué al baño y mientras suspiraba aliviada tomé el papel higiénico para secarme y ahí tenia la siguiente nota:
“Sabia que no saludarías a los vecinos, ahora, ponte el huevo a máxima velocidad mientras tiendes la cama y aseas el cuarto tienes 15 minutos. No te puedes quitar los guantes ni la bufanda ¡Apúrate!”
Con cara de viciosa, zorra que soy después de todo, fui por el huevo y lo metí en la vagina, lo prendí y ufffffff me estremecí, pero bueno, me puse a tender la cama, asear el cuarto, un lío con los benditos guantes, y al ir a guardar los implementos de limpieza... Si, ahí había otra nota:
“¿No piensas apagar ese huevo chiquita viciosa? Ahora quiero que vayas a la escalera y pongas tus pies en el cuarto escalón, y tus manos en el primer escalón, de arriba hacia abajo, la cara al piso, así deberás estar 10 minutos, no puedes doblar las rodillas”
Bueno, pensé, eso le hará bien a mis pectorales.
Bajé, me puse en posición y ¡Ay! los guantes resbalaban por el escalón, sentía que me iba a quedar sin cara, y no fue tan fácil como pensé.
A los 10 minutos exactamente sonó el teléfono, contesté y Mi Amo me dijo:
-Eres una mañosa, apagaste el huevo pero ahí lo traes aun adentro, ¿Verdad?
-Es que Mi Amo...
-Es que nada, quiero oír 5 manazos en el clítoris por caliente. Abre bien esas piernas.
Puse el auricular de manera que lo escuchara y procedí a los manazos.
-Bien chiquita, prende el huevo, lo mas suavecito que se pueda en la TV hay un mensaje- Y colgó.
Prendí el huevo y fui por el mensaje, busque como desesperada encima de la TV, debajo, a los lados, en toda la sala y nada, No había nada busqué y busque, hasta que sonó el teléfono.
-¿Qué? ¿No lo encuentras? Volveré a llamar en 15 minutos y más vale que ya hayas cumplido tu tarea- y colgó.
Ay Dios, pero si no me dejó nada sobre la TV... ¡ah! ¡En la recámara tenemos otra! Subí corriendo y efectivamente, ahí estaba.
“Bien chiquita, ¿ves como cuándo quieres no eres tan cuadradita? Ahora por favor, ve a la tienda y me traes unos cigarros y de regresó, le pides a la vecina de la derecha, la de la casa azul, que te regale una taza de azúcar, recuerda que ya esta corriendo tu tiempo”.
Busqué mi portamonedas y abrí el armario para tomar un suéter, y si, ahí había una nota:
“Nadie te dio permiso de usar suéter, apúrate que se te acaba el tiempo”
Moví la cabeza y me admiré del como Mi Amo predice cada movimiento mío. La verdad adoro que me conozca tanto.
Tomé aire, cerré los ojos y salí a la calle, mi cara ardía de vergüenza y era la comidilla de los vecinos, sólo pedía que no hubiera una ventisca o todo mundo vería que no traía bragas.
Llegué a la tienda y pedí los cigarros, no sé que hora era realmente, pero había mucha gente y lógico, todo mundo me veía con cara de “¿Y esta loca que le pasa?”
El tendero tartamudeo al cobrarme. Salí lo más rápido que pude, pero no podía agitarme mucho, por miedo a que la falda me delatara, pero mis tacones hacían que mi cadera se moviera coquetamente haciendo voltear y dirigir las miradas a mi trasero.
Toqué en la casa de mi vecina y le pedí el azúcar.
-¿Tiene fiebre vecina? La miro como muy sonrojada- me dijo haciéndome sentir mas humillada- Tal vez sea por la poca ropa que trae, ¿No tiene frío?
-Ay vecina, si tuviera frío, no andaría vestida así, le dije con la mejor de mis sonrisas.
Me dio el azúcar y me dijo:
-Dejaron este sobre para Usted, parece que no la encontraron hace un minuto.
Agradecí la molestia y me dirigí a casa, abrí la puerta y el sobre.
Entre la humillación y el huevo brincando dentro de mi, ¡uf! Sentía que me escurrían las piernas.
“Bien mi zorrita, así que andas de coqueta con los vecinos ¿eh? Vas a provocar muchos reclamos a los maridos.
Anda a la cocina y toma café, pero no le pongas azúcar, ni crema.
Después, comete medio melón. Si no hay, tendrás que ir a comprarlo”
Caminé a la cocina pensando “que haya melón, que haya melón por favor”
Alguien el en cielo me quería mucho porque si había melón, aunque yo creo que Mi Amo sabia que si había y solo le encanta hacerme sufrir.
Al sacar el cuchillo para cortar el melón, encontré otra nota:
“Las buenas perras saben comer en sus platos y beber en sus cuencos, no lo olvides”
Así que al suelo a comer, ni hablar.
El melón francamente estaba delicioso, y el café me sentó bastante bien, lo estaba disfrutando cuando sentí una nalgada en el culo empinado.
-¿Cómo está mi perra viciosa?
Casi me ahogo entre el susto y el querer responder.
Mi Amo sonrió por la expresión de mi cara.
-Ven, vamos a la sala, hasta ahora no has sido tan mala.
-Párate de espaldas frente a mi, piernas abiertas, manos en la cabeza
La sola orden hizo que mi entrepierna se mojara más de lo que ya estaba, y todavía más al sentir los dedos de Mi Amo deslizarse por mis piernas.
Eres incorregible chiquita caliente, vamos a ver si se te baja por la buena o por la mala.
-Respuesta acertada, acelero el huevo, respuesta equivocada, un azote.
-Si Mi Amo.
-Habitantes de Veracruz en la época prehispánica
-Los Olmecas- zummmm acelera el huevo.
-Capital del Imperio Azteca
-Tenochtitlán- zummmmm mas rápido.
-7 x 4 x 2 +44-16/12
-¿Cómo dijo?
-La respuesta es 7, estaba muy fácil, así que serán dos.
zaz zaz
-Nombre del volcán mas importante de México
-Ay Mi Amo...
-Ah! ¿Rezongando? Pero si esta sencilla,
-Popocatépetl.
-Bien, pero por rezongona...
Zummmmm acelera el huevo, y me da 5 azotes.
-¿Sabes chiquita?
-¿Qué cosa Mi Amo?
Estos son cortesía de la casa. Cuenta
Zaz
-Uno, gracias Mi Amo
zaz
-Dos, gracias Mi Amo.
... zaz
-Diez, gracias Mi Amo
Yo ya no sabia si reia o lloraba, el huevo como loco dentro de mi, los azotes y la posición.
-¿Quieres decirme algo chiquita?
-Mi Amo por favor, déjeme correrme.
-No, aún no. Trae el plug y saca el huevo.
Regresé con el plug y el lubricante, y me empiné como sé que le gusta a Mi Amo.
Ni siquiera me contó hasta tres, lubricó mi culo y de un solo impulso metió el plug.
Luego me hizo girar, y pellizco mis pezones, eso me puso al límite del orgasmo, yo jadeaba prácticamente.
-Mi chiquita caliente, mira nada más como estás- me decía mientras metia dos dedos en mi vagina, los cuales metió y sacó rápidamente varias veces, poniéndome aún mas loca de lo que ya estaba.
-¿Quieres correrte ya?
-Si Mi Amo.
-Pues no, aún no tengo ganas de que te corras y si quieres ganarte el poder correrte, debes encontrar la última indicación.
-Si Mi Amo, ¿Dónde la busco?
-Está en el lugar donde encuentras más placer.
Sonreí feliz, esa estaba facilísima.
Me postré delante de Él y busqué en sus pies, y ahí estaba. La nota decía:
“También es el lugar donde más placer me da tenerte”
Besé sus pies y Mi Amo me giró, sacó el plug y metió su verga, de un golpe, hasta el fondo, sacándome un gemido, tomándome de mis pechos, me cabalgo hasta que escuché:
-Córrete para mi, dame toda tu leche, que es mía solamente.
Y de inmediato mi cuerpo tuvo un maravilloso orgasmo que hizo que se doblaran mis piernas, lo cual aprovechó Mi Amo para ponerme de rodillas ante Él y vaciar toda su leche en mi boca, la cual bebí hasta la última gota agradecida.
Gracias Mi Amo, por un día tan divertido y diferente.
Siempre me despierto primero que Mi Amo, pero en esta ocasión, me despertó una fuerte sacudida.
Abrí los ojos espantada y adormilada, la luz del sol llenaba el cuarto y me deslumbraba, pero distinguía la figura de Mi Amo con la luz a sus espaldas a un lado de la cama.
Debí de haberme quedado dormida, porque Él ya estaba vestido y listo para salir.
Mi cabeza daba vueltas intentando saber que pasaba, ya que era sábado y ninguno de los dos teníamos agendado nada para ese día. Incluso por la noche me dijo que no pusiera el despertador para levantarnos tarde.
“Debe ser ya muy tarde” atiné a pensar.
-No, no es tan tarde, pero mi chiquita se me está volviendo perezosa- comentó Mi Amo (sí, sí, me leyó el pensamiento)
-Y como no quiero que eso pase, mereces un castigo- continuó- he dejado indicaciones por toda la casa, las cuales debes de ejecutar en orden, cada indicación tienen un número y un tiempo para realizarse. Yo voy a salir, así que tu misma me dirás como lo hiciste.
Giró sobre sus talones y antes de salir de la recámara, me dijo:
-La primera indicación esta en el espejo del baño, buen día chiquita, que te diviertas- y cerró la puerta.
“Necesito café porque aún estoy dormida” pensé.
La puerta se abrió y Mi Amo con una maravillosa sonrisa me dijo:
-Primero la indicación, ya tendrás tiempo para despertar y para tu café- y cerró.
Me quedé con la boca abierta, no deja de sorprenderme lo bien que me conoce.
Obediente que soy el 99.9% de las veces, me dirigí al baño y vi el papel:
“No puedes orinar, date una ducha con agua fría de 10 minutos para que despiertes...” decía la nota y en el momento pensé “¿Agua fría? Odio el agua fría” y seguí leyendo.
“... Busca la manera de lavar esa entrepierna caliente que tienes pero sin tocarte. Recuerda que sólo tienes 10 minutos y si, ya sé que odias el agua fría, recuerda que es castigo por floja no es premio”
Suspiré, y me metí a la ducha, ya temblando desde antes de girar los grifos.
Abrí al fin los grifos y salió el agua fría, mas bien, helada, por la época invernal.
Metí un pie y me alejé del agua... Pensé “dijo fría, no helada” Así que abrí un poco el agua caliente, para dejarla no tan helada y me metí de golpe, a pesar de no estar tan fría, para mí si que lo era, mis músculos se fueron tensando, empecé a temblar, rápidamente tome el shampoo y lavé mi cabello, después con jabón unte mi cuerpo, y rasuré mi pubis, pero al llegar a la entre pierna, sólo puse la espuma y deje que el agua hiciera el resto.
Pero como no me sentía limpia, me tumbé de espaldas en el suelo, de frente a la ducha, alcé las piernas y las abrí, recibiendo el agua fría directamente, fue una sensación extraña, yo toda temblando de frío y mi entrepierna queriéndose calentar con la sensación del agua.
Definitivamente no tengo remedio.
Salí temblorosa de la ducha y al ponerme mi bata de baño, noté un papel en la bolsa.
“¿Cómo vas chiquita? ¿Tiemblas mucho? A que te gusto la sensación del agua fría en la entrepierna, ¡sucia!. Ahora ve a la recámara y ponte la ropa que está sobre la cama”
Me quedé mirando el papel y pensé que no recordaba haber visto ropa en la cama cuando me levanté, pero bueno, estaba tan dormida que a lo mejor fue por eso.
Me dirigí a la recámara y hallé una extraña combinación de ropa sobre la cama... top negro, falda muy corta negra, medias negras y mis zapatillas mas altas, unos guantes de estambre negros y una bufanda.
Sonreí mirando como me iba a congelar con el atuendo, pero no mis manos y mi cuello.
Me vestí con calma... primero las medias, sintiendo como se deslizaban suavemente en mis piernas, luego la falda de la que cayó una notita “Apúrate que no tienes todo el día” decía la nota, sonreí y continúe con más rapidez.
Al ponerme las zapatillas había otra nota.
“Si café quieres tomar, esto es lo que debes hacer: Abre las ventanas y saluda a 5 personas que pasen por la calle, bastará un “buenos días” pero no puedes ir a orinar después. Ahora que si lo que quieres es orinar, entonces deberás tomar dos vasos con agua, poner una pinza en cada labio y en cada pezón, sin quitarte los guantes, caminar en 4 patas sin apoyar las rodillas, dos vueltas por toda la planta alta y después bajar por un hielo que meterás en la vagina, regresaras a 4 patas por la escalera y si goteas el piso, deberás regresar y limpiarlo con la lengua, al llegar al baño antes de orinar, quítate las pinzas. Tienes 10 minutos.”
Me quedé pensando un par de segundos:
El café me daría mas ganas de orinar, y no podría hacerlo después, además, los vecinos pensarían que enloquecí si salgo a saludar por la ventana, así que bajé por el agua, y regrese a la recámara, y ¡Dios! Que trabajo con los guantes, y ya empezaba a bailar de un lado a otro con las ganas de orinar, y el tiempo corriendo, al fin pude y caminé a 4 patas sin poner las rodillas, sentía que no sólo iba gotear sino a hacer un caminito, pero aguante, bajé por el hielo, y ¡que horror! escalofríos por todo mi cuerpo, ahí voy escalera arriba, apretadita apretadita, un par de gotas escaparon de mi vagina y de regreso a limpiar, jamás se me había hecho tan larga la escalera.
Al fin llegué al baño y mientras suspiraba aliviada tomé el papel higiénico para secarme y ahí tenia la siguiente nota:
“Sabia que no saludarías a los vecinos, ahora, ponte el huevo a máxima velocidad mientras tiendes la cama y aseas el cuarto tienes 15 minutos. No te puedes quitar los guantes ni la bufanda ¡Apúrate!”
Con cara de viciosa, zorra que soy después de todo, fui por el huevo y lo metí en la vagina, lo prendí y ufffffff me estremecí, pero bueno, me puse a tender la cama, asear el cuarto, un lío con los benditos guantes, y al ir a guardar los implementos de limpieza... Si, ahí había otra nota:
“¿No piensas apagar ese huevo chiquita viciosa? Ahora quiero que vayas a la escalera y pongas tus pies en el cuarto escalón, y tus manos en el primer escalón, de arriba hacia abajo, la cara al piso, así deberás estar 10 minutos, no puedes doblar las rodillas”
Bueno, pensé, eso le hará bien a mis pectorales.
Bajé, me puse en posición y ¡Ay! los guantes resbalaban por el escalón, sentía que me iba a quedar sin cara, y no fue tan fácil como pensé.
A los 10 minutos exactamente sonó el teléfono, contesté y Mi Amo me dijo:
-Eres una mañosa, apagaste el huevo pero ahí lo traes aun adentro, ¿Verdad?
-Es que Mi Amo...
-Es que nada, quiero oír 5 manazos en el clítoris por caliente. Abre bien esas piernas.
Puse el auricular de manera que lo escuchara y procedí a los manazos.
-Bien chiquita, prende el huevo, lo mas suavecito que se pueda en la TV hay un mensaje- Y colgó.
Prendí el huevo y fui por el mensaje, busque como desesperada encima de la TV, debajo, a los lados, en toda la sala y nada, No había nada busqué y busque, hasta que sonó el teléfono.
-¿Qué? ¿No lo encuentras? Volveré a llamar en 15 minutos y más vale que ya hayas cumplido tu tarea- y colgó.
Ay Dios, pero si no me dejó nada sobre la TV... ¡ah! ¡En la recámara tenemos otra! Subí corriendo y efectivamente, ahí estaba.
“Bien chiquita, ¿ves como cuándo quieres no eres tan cuadradita? Ahora por favor, ve a la tienda y me traes unos cigarros y de regresó, le pides a la vecina de la derecha, la de la casa azul, que te regale una taza de azúcar, recuerda que ya esta corriendo tu tiempo”.
Busqué mi portamonedas y abrí el armario para tomar un suéter, y si, ahí había una nota:
“Nadie te dio permiso de usar suéter, apúrate que se te acaba el tiempo”
Moví la cabeza y me admiré del como Mi Amo predice cada movimiento mío. La verdad adoro que me conozca tanto.
Tomé aire, cerré los ojos y salí a la calle, mi cara ardía de vergüenza y era la comidilla de los vecinos, sólo pedía que no hubiera una ventisca o todo mundo vería que no traía bragas.
Llegué a la tienda y pedí los cigarros, no sé que hora era realmente, pero había mucha gente y lógico, todo mundo me veía con cara de “¿Y esta loca que le pasa?”
El tendero tartamudeo al cobrarme. Salí lo más rápido que pude, pero no podía agitarme mucho, por miedo a que la falda me delatara, pero mis tacones hacían que mi cadera se moviera coquetamente haciendo voltear y dirigir las miradas a mi trasero.
Toqué en la casa de mi vecina y le pedí el azúcar.
-¿Tiene fiebre vecina? La miro como muy sonrojada- me dijo haciéndome sentir mas humillada- Tal vez sea por la poca ropa que trae, ¿No tiene frío?
-Ay vecina, si tuviera frío, no andaría vestida así, le dije con la mejor de mis sonrisas.
Me dio el azúcar y me dijo:
-Dejaron este sobre para Usted, parece que no la encontraron hace un minuto.
Agradecí la molestia y me dirigí a casa, abrí la puerta y el sobre.
Entre la humillación y el huevo brincando dentro de mi, ¡uf! Sentía que me escurrían las piernas.
“Bien mi zorrita, así que andas de coqueta con los vecinos ¿eh? Vas a provocar muchos reclamos a los maridos.
Anda a la cocina y toma café, pero no le pongas azúcar, ni crema.
Después, comete medio melón. Si no hay, tendrás que ir a comprarlo”
Caminé a la cocina pensando “que haya melón, que haya melón por favor”
Alguien el en cielo me quería mucho porque si había melón, aunque yo creo que Mi Amo sabia que si había y solo le encanta hacerme sufrir.
Al sacar el cuchillo para cortar el melón, encontré otra nota:
“Las buenas perras saben comer en sus platos y beber en sus cuencos, no lo olvides”
Así que al suelo a comer, ni hablar.
El melón francamente estaba delicioso, y el café me sentó bastante bien, lo estaba disfrutando cuando sentí una nalgada en el culo empinado.
-¿Cómo está mi perra viciosa?
Casi me ahogo entre el susto y el querer responder.
Mi Amo sonrió por la expresión de mi cara.
-Ven, vamos a la sala, hasta ahora no has sido tan mala.
-Párate de espaldas frente a mi, piernas abiertas, manos en la cabeza
La sola orden hizo que mi entrepierna se mojara más de lo que ya estaba, y todavía más al sentir los dedos de Mi Amo deslizarse por mis piernas.
Eres incorregible chiquita caliente, vamos a ver si se te baja por la buena o por la mala.
-Respuesta acertada, acelero el huevo, respuesta equivocada, un azote.
-Si Mi Amo.
-Habitantes de Veracruz en la época prehispánica
-Los Olmecas- zummmm acelera el huevo.
-Capital del Imperio Azteca
-Tenochtitlán- zummmmm mas rápido.
-7 x 4 x 2 +44-16/12
-¿Cómo dijo?
-La respuesta es 7, estaba muy fácil, así que serán dos.
zaz zaz
-Nombre del volcán mas importante de México
-Ay Mi Amo...
-Ah! ¿Rezongando? Pero si esta sencilla,
-Popocatépetl.
-Bien, pero por rezongona...
Zummmmm acelera el huevo, y me da 5 azotes.
-¿Sabes chiquita?
-¿Qué cosa Mi Amo?
Estos son cortesía de la casa. Cuenta
Zaz
-Uno, gracias Mi Amo
zaz
-Dos, gracias Mi Amo.
... zaz
-Diez, gracias Mi Amo
Yo ya no sabia si reia o lloraba, el huevo como loco dentro de mi, los azotes y la posición.
-¿Quieres decirme algo chiquita?
-Mi Amo por favor, déjeme correrme.
-No, aún no. Trae el plug y saca el huevo.
Regresé con el plug y el lubricante, y me empiné como sé que le gusta a Mi Amo.
Ni siquiera me contó hasta tres, lubricó mi culo y de un solo impulso metió el plug.
Luego me hizo girar, y pellizco mis pezones, eso me puso al límite del orgasmo, yo jadeaba prácticamente.
-Mi chiquita caliente, mira nada más como estás- me decía mientras metia dos dedos en mi vagina, los cuales metió y sacó rápidamente varias veces, poniéndome aún mas loca de lo que ya estaba.
-¿Quieres correrte ya?
-Si Mi Amo.
-Pues no, aún no tengo ganas de que te corras y si quieres ganarte el poder correrte, debes encontrar la última indicación.
-Si Mi Amo, ¿Dónde la busco?
-Está en el lugar donde encuentras más placer.
Sonreí feliz, esa estaba facilísima.
Me postré delante de Él y busqué en sus pies, y ahí estaba. La nota decía:
“También es el lugar donde más placer me da tenerte”
Besé sus pies y Mi Amo me giró, sacó el plug y metió su verga, de un golpe, hasta el fondo, sacándome un gemido, tomándome de mis pechos, me cabalgo hasta que escuché:
-Córrete para mi, dame toda tu leche, que es mía solamente.
Y de inmediato mi cuerpo tuvo un maravilloso orgasmo que hizo que se doblaran mis piernas, lo cual aprovechó Mi Amo para ponerme de rodillas ante Él y vaciar toda su leche en mi boca, la cual bebí hasta la última gota agradecida.
Gracias Mi Amo, por un día tan divertido y diferente.
Publicado el 04/01/07
monique[V]
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