Situaciones

Relatos de Situaciones

viernes, 14 de agosto de 2009

Un Juguete.

-Chiquta, vamos a hacer un viaje, así que prepara tu equipaje. Tengo ganas de usar un juguete de manera diferente.
Mi Amo veía como mi cara iba cambiando con la noticia, realmente me gustaba vacacionar con Él.
Me ordenó tener lista mi maleta para el jueves, Él tenía que hacer un viaje de negocios, entonces nos encontraríamos en nuestro destino vacacional.
Debería de estar puntual en el aeropuerto y Él pasaría por mi, ya que su vuelo arribaria un poco antes.
El miércoles era yo todo carreras con los preparativos y dejando todos los asuntos de trabajo resueltos para no tener problemas. Checar las baterias, la ropa, los juguetes, ¿A cual se referiría Mi Amo?
El jueves llegué al aeropuerto sin contratiempo, en cuanto abandoné de la sala de llegadas, busqué a Mi Amo con la mirada y entonces sonó mi teléfono celular.
-No podré pasar por ti, tuve un pequeño contratiempo, pero alguien te llevará a nuestro hotel, se amable, y disfrútalo- Ese tono de voz, parecía que le divertia no haber ido por mi y sobre todo, el énfasis en ser obediente y divertirme… Algo más había ahí.
Dí unos pasos y miré a una mujer, más o menos de mi edad, guapa, de buen porte, sosteniendo un letrero donde se leía mi nombre, me acerqué a ella y me identifique.
-Mucho gusto, tengo indicaciones de llevarte a tu hotel, vamos a mi auto- Me extendió su mano e hizo el ademán normal de saludar de beso en la mejilla, pero debía tener mala punteria, porque me planto el beso a media boca, yo abrí los ojos como Piolin y contuve el aliento, pero no dije nada.
Nos enfilamos hacia el estacionamiento en silencio, hasta llegar a una camioneta, acomodamos mi equipaje y me subí con calma.
-¿Tu viaje estuvo bien?
-Si muy amable en preguntar… Disculpe, no me ha dicho su nombre.
El silencio fue la respuesta, así que no insisti, total, que más me daba como se llamara.
Su mano derecha se desprendió del volante de manera casi desenfadada y la colocó sobre mi asiento, sin ningún disimulo baje la mirada para observar que movientos hacia con la mano, estaba segura que acariciaba el asiento y acercaba su mano a mi pierna.
Me acomodé en el asiento, aclaré la garganta, pero nada, la mano seguía su camino a mi pierna.
Cuando descaradamente acarició mi muslo...
-Pues no se que opine, pero creo que se está tomando mucha confianza ¿no le parece?- le comenté.
Apretó su mano en mi muslo sacándome un gemido, giró a mirarme y con una sonrisa respondió:
-No, y eso que apenas comienzo.
Justo en el momento en que iba a quitar su mano de mi pierna, sonó de nuevo el celular...
-¿Todo bien chiquita?-
-Mi Amo, está señora le ha agarrado cariño a mi pierna.
Escuche la risa de Mi Amo al otro lado del teléfono.
-Déjate hacer, quiero que cuando llegues al hotel estés lista- Y colgó.
¿Lista? ¿Lista para qué? Pensé.
Entramos en un estacionamiento subterráneo. Se estacionó en un lugar apartado.
La miré, pero no dije nada. Se bajó de la camioneta y subió por la puerta de atrás.
-Pon las manos detrás del asiento- Obedecí, y comenzaba a temblar.
“Dejate hacer” había sido la orden de Mi Amo.
Colocó unas esposas en mis muñecas y de inmediato puso sus manos desde atrás sobre mis senos, los acarició… Yo temblaba…
Desabotonó mi blusa, sin ninguna prisa, dejando fuera mi sujetador, dio un pequeño pellizco a mis pezones, parecía que sabia exactamente cuanta presión ejercer…
Levantó el sujetador dejando al aire mis senos, un gemido escapó de mis labios y sin darme cuenta, separé las piernas.
-Eres tan puta como me dijo Tu Amo, ni se te vaya a ocurrir gritar- Me susurró al oido y pasó la punta de la lengua por toda mi oreja, bajando por el cuello… Mis senos subían y bajaban al compás de mi respiración agitada…
El estacionamamiento estaba particularmente solo, lo cual me provocaba sentimientos encontrados… No había nadie que nos viera, lo cual no aumentaria mi vergüenza, pero por otro lado, nadie podría ayudarme si algo pasaba.
Justo pensaba en eso, cuándo recordé que Mi Amo había sido explícito: “dejate hacer” era la orden, y yo taaannnn abnegada que soy, pues…
La mujer accionó la palanca que hace reclinar el asiento, dejándome casi acostada, esposada y en esa posición, estaba mas que a su merced. Bajó también el respaldo del otro asiento.
Descendió de la camioneta y abrió la puerta de mi lado, se quedó ahí de pie, recorrió con solo un leve roce de la yema de sus dedos mis piernas, lentamente, primero por fuera, luego por encima, luego por dentro… Cuando se acercaba a mi coño, aguante la respiración, sentia la tanga toda empapada… Sus dedos se detuvieron y empezaron el roce de nuevo, mientras sus labios se cerraban en uno de mis pezones, que ya estaban duros y erectos a estas alturas…
Lo lamió, lo chupó, su lengua jugó con el mientras sus dedos rozaban suavemente mis piernas… cuando estaban por llegar a mi coño, sus dientes se clavaron en mi pezón a la vez que me daba un manazo bastante fuerte justo entre mis piernas… Lancé un leve gritó que trate de contener apretando los labios… Sus dientes no soltaban mi pezón sino por el contrario, lo jalaban…
Subitamente, me soltó, y de un tirón me quitó la tanga.
-Abre bien esas piernas de puta, estás toda escurriendo, eres un zorra caliente. Esta tanguita servirá más dentro que fuera.
-No por favor… -Alcancé a musitar, sin éxito… Metió cada centímetro de la tanga en mi coño, y aunque traté de oponerme, se quedó en un intento…
Sus dedos ahora jugaban con mi clitoris, mientras la otra mano se ocupaba de mi otro pezon. Lo retorcia, jalaba y golpeaba… mientras sus dedos me frotaban ahora con mas rapidez…
-¿Te quieres correr?
-No- articularon mis labios, pero todo mi cuerpo se retocia dicendo que si.
-Sólo Mi Amo puede dar la autirización para correrme, nadie más tiene ese poder.
Sus dedos arrementieron con mas velocidad, yo sentía que no podría aguantar más.
-Mi Amo, Mi Amo- empecé a gemir entrecortadamente, cerrando los ojos mientras seguia con mi lucha por no correrme...
-Ni se te ocurra correrte o lo pagarás- Ordenó Mi Amo que ya estaba sentado junto a mi del lado del conductor.
Mis ojos lo buscaron a la vez que mi cuerpo luchaba por contener el orgasmo cuando la tanga fue sacada de golpe de mi coño, haciendome gritar.
-Solo queria ayudarte a obedecer querida- Me dijo la mujer en un tono bastante hipócrita.
Cuando mi cuerpo recobró la calma y mi respiración su ritmo, levantaron el respaldo y soltaron mis manos, la mujer abrió la puerta.
-Pásate para atrás, fue la orden de Mi Amo.
Obedecí y la mujer se situó junto a Él.
Hicimos una parada en un restaurante para comer algo, yo con la falda corta sin tanga, me sentía algo incómoda y la mujer con un vestido que le llegaba casi a las rodillas, de gasa, escote discreto, zapatillas no demasiado altas, que torneaban bien sus piernas, el color de la tela, resaltaba con su piel y la forma del vestido, resaltaba con buen gusto su figura. El contraste entre ella y yo era evidente sin lugar a dudas.
-Abre las piernas.
-Pero Mi Amo no tengo tanga…
-¿Pregunté?
Moví la cabeza negativamente y abrí ligeramente las piernas.
-Te sientes muy simpática hoy ¿verdad?
Mi cara adquiria un hermoso tono rojo, mientras mis piernas se iban separando… Un señor sentado exactamente frente a mi, puso una expresión en su cara, que me hubiera reido mucho sino fuera porque yo era el motivo de esa expresión.
-¿Puede acompañarme al tocador?- Le preguntó la mujer.
Y esa sonrisa de Mi Amo apareció y de nuevo empecé a temblar.
Asintió con la cabeza, así que me levanté y acompañé a la señora esa al tocador.
Nada mas al entrar yo, cerró con seguro la puerta, me tomó por el cuello y me besó…
Los ojos de Piolín aparecieron de nuevo en mi cara, a la vez que la apartaba de mi.
-¿Se ha vuelto loca?
Con una rapidez increible, metió la mano por debajo de mi falda y enterró sus dedos en mis nalgas, restregando su cuerpo con el mio.
Como pude, me solté y ella me cerró el paso hacia la puerta.
-Más vale que aproveches y uses el sanitario, quién sabe cuándo puedas usarlo de nuevo.
Sin pensarlo dos veces, me metí en uno de los apartados y cerré, a como estaban las cosas, no queria mas “atenciones” de su parte.
Cuando salí, ella ya no estaba, así que me fui a la mesa, y si, ahí estaba, muy cerca de Mi Amo, charlando de no sé que cosa.
Iba a sentarme cuando se pusieron de pie y se dirigieron hacia la salida, yo obviamente los seguí. De repente parecía que yo no existía, ni siquiera una mirada a ver si venía con ellos.
Llegamos al auto, y ella se apropió del asiento del copiloto, cerró la puerta frente a mi cara, miré a Mi Amo quién me dijo:
-¿Qué esperas? Subete atrás o ¿Te piensas ir caminando?-
Pude ver la cara de triunfo de la señora.
Me subí a la camioneta con la cabeza baja y en silencio.
-¿No me digas que te pensabas subir adelante?- Dijo la mujer.
Yo no respondí, no había necesidad.
Mi Amo no decía nada, sólo nos observaba, sonreía con esa sonrisa que me hace temblar, sudar… Esa mirada que me traspasa y llega hasta muy dentro de mi…
Con la simple mirada me dominaba, y no iba a dar un espectáculo donde pareciera que estaba celosa, cuando en realidad no lo estaba.
La mujer sonrió con cinismo y sacó un cigarro, lo encendió y se lo dio a Mi Amo, luego se volteó hacia mi y me ofreció uno, cuando lo iba a tomar, quito la cajetilla y dijo:
-No, no tengo ganas de que fumes.
Mi Amo me miraba por el espejo, y pude ver que le hizo gracia lo que pasó.
-¿Estás molesta?
Negué con la cabeza, no estaba molesta, estaba triste.
Llegamos al hotel y fue cuando empecé a preguntarme ¿Qué hacia la mujer con nosotros?
Pronto iba a saberlo.
Nos dieron la habitación y casualmente el botones no alcanzó a cargar mi equipaje, así que lo hice yo.
Al llegar, la hizo pasar primero, a mi, me dejó afuera. El botones tomó el equipaje de mis manos y lo metió, después de recibir su propina, se retiró, yo seguía afuera… Vi a Mi Amo acercarse a la puerta la cual cerró frente a mi. Yo no supe que decir ni que hacer, así que me senté a un lado de la puerta ¿Qué otra cosa podía hacer? Mi equipaje estaba dentro, mi boleto de regreso, mi dinero…
Media hora después se abrió la puerta, la mujer tenía una sonrisa de triunfo que creo jamás se borraría de su cara, me indicó que entrara, yo no me moví ni un milímetro, entonces escuche la voz de Mi Amo indicándome que entrara.
Queria odiar a la mujer, pero no podía, ella solo estaba disfrutando su lugar y su triunfo, y yo conociendo el mio.
Tenía la esperanza de que la mujer solo estuviera un rato con nosotros, así que traté de tomar las cosas con calma.
-¿Pensabas quedarte afuera?- Me preguntó Mi Amo.
No moví un pelo, no sabía que responder.
-Metete a bañar, debes de estar toda sucia.
Me dirigí a mi maleta, para buscar ropa limpia.
-No la necesitas, apúrate.
Me bañé lo más rápido posible, y me paré en la puerta, no sabía donde ponerme, con la mirada, Mi Amo me indicó un rincón, y ahí me dirigí para echarme.
Hundí mi cabeza entre los brazos, los oia platicar y reirse, los dos tumbados en la cama, sin tomarme en cuenta, empezaba a quedarme dormida cuando que llegó la señora y tomándome de pelo, me hizo casi arrastrarme hasta la cama.
Me hincó a un lado, junto a Mi Amo, apoyé la frente en el borde y sentí su mano acariciar mi cabeza, eso me hizo relajarme un poco.
La mujer subió a la cama, Mi Amo se levantó y se situó en un sillón.
-Atiéndela- Me dijo-
Las lágrimas que tanto habían luchado por salir, al fin surcaron mi cara, pero aún así obedecí, lo único que me debía importar era obedecer y complacer a Mi Amo.
Subí a la cama y acaricié sus senos, apreté sus pezones, lami y chupe, descendí hasta el ombligo con mi lengua, para después situarme frente a su pubis, me fui metiendo entre sus piernas, mientras oia sus jadeos, recorrí el clitoris lentamente con la lengua, con suavidad…
La mujer arqueaba la espalda y tomaba mi cabeza con sus manos hundiéndome más, casi no podía respirar, de repente se quitó, se pusó detrás de mi y empezó a propinarme nalgadas, duras, fuertes, giré la cabeza buscando la mirada de Mi Amo, pero El sólo la veía a ella.
No sé cuanto tiempo estuvo así, pero debieron haberle ardido las manos porque tomó un cinturón y continuó golpeándome, yo estaba ya loca de dolor, llorando abundantemente.
Al fin se cansó y de nuevo puso mi cara entre sus piernas, jalándome fuertemente del cabello, me pegó a ella, mis lágrimas mojaban sus muslos, mientras mi lengua hacia su trabajo, cada vez con más rapidez, yo sólo pensaba que tal vez, cuando ella terminara se iria y podría quedarme al fin con Mi Amo.
Cuando estaba a punto de correrse y pidió permiso para hacerlo, oi que Mi Amo le decía que no, entonces detuve el movimiento y oí su suspiro de frustración...
Mi Amo me llamó a su lado, hincada frente a Él, puse la punta de mi lengua en su verga, y me la fui metiendo despacio, entonces sentí el cinturón en mi espalda, yo seguí con mi labor, y la señora con el suyo, de pronto, Mi Amo se levantó, y la llevó a la cama, la recostó con mucho cuidado, y me llamó a su lado.
Después de penetrarla, me indicó que con la lengua, los lamiera a los dos, pero sólo en las entrepiernas.
La besaba, la acariciaba, y ella a El… Oi como su respiración iba cambiando, entonces con un ademán, Mi Amo me hizo alejarme.
Me eché a un lado de la cama, no podía mirarlos así, pero si los escuché.
Me ardia la espalda y las nalgas, esa mujer debía estar muy enojada por la manera en que me golpeó. Después de un rato, levanté la cara ante el silencio. Los dos estaban dormidos.
Busqué una manta y me acurruqué en un rincón. Al cabo de un rato, también me quedé dormida.
Cuando desperté, ellos no estaban, me había quedado sola en la habitación, así que decidí tomar un baño en la tina, relajarme y no pensar.
“Debe de haberla llevado al aeropuerto, o algo asi”, me decia para mis adentros una y otra vez. Salí de la tina y las horas pasaban, miré televisión, y nada, tomé la manta de nuevo y me acurruqué en la cama, a pesar del baño, aun estaba adolorida…
Empezó a vencerme el sueño cuando los oi entrar, pero no me moví.
-¿Quién te dijo que podías usar la cama?- Gritó la mujer- Quitaté-
Mi Amo jamás me ha gritado, pero parece que ella tenía autorización para hacerlo.
Miré a Mi Amo y con un movimiento de la cabeza, me dijo que no me moviera de ahí, lo cual por supuesto, molestó a la mujer.
Cuando levanté la mirada, la vi llevando un collar, mis ojos se abrieron al verlo y busqué la mirada de Mi Amo, que como siempre, sabe lo que estoy pensado.
“¿Por qué ella trae collar y yo no?” Fue la pregunta en mi interior.
-Ella se lo ha ganado- Dijo Mi Amo.
-¿Así que quieres la cama? Pués acuéstate bien y separa las manos y las piernas.
Metió su mano en mi coño y al notar que estaba yo seca se dirigió a su maleta.
Sacó una bolsa con pinzas.
-De la cadera para arriba- Le indicó Mi Amo.
Agradecí que recordara lo mucho que me dañan las pinzas en las piernas.
La mujer colocó pinzas en mis labios, en mi cintura, en mis senos, en mis pezones y al final colocó una en el clítoris. Yo no quería moverme, por miedo a que se soltara una pinza y me doliera más.
La pinza en el clitoris empezaba a ser la mas dolorosa, sobre todo cuando la mujer la hacia oscilar.
Se desnudó y se sento en mi cara. De frente a mis piernas, Me costaba respirar.
Empezó a moverse y eso hacia que las pinzas bailaran haciendome sentir mas su presencia. Mientras mi lengua se metia en su coño lo mas posible.
La húmedad que ella despedía era increíble, y esta iba aumentado conforme quitaba las pinzas de mi cuerpo, con pequeños golpes que hacian que emitiera gemidos de dolor, era lo único que podía hacer, eso y llorar.
Justo cuando iba a quitar la pinza de mi clítoris, Mi Amo la detuvo, se acercó y quitó la última pinza con mucho cuidado… Se lo agradecí tanto...
Mi Amo se paró delante de ella, que seguía sobre mi cara, y El le metió la verga en la boca.
Mientras yo la cogia por el coño con la lengua, Mi Amo la follaba por la boca. Ambos se corrieron intensamente.
Después de limpiarlos a los dos, se metieron a bañar juntos, y yo me fui a mi rincón.
La mujer salió del baño y me dio el collar, no entendía que pasaba.
Soltó disimulada carcajada y me dijo en voz baja.
-Este collar, nunca será tuyo, sólo queria que lo miraras, nunca sentirás la satisfacción de estar antes que ninguna, te lo dirá, pero nunca lo verás, ahora ayúdame a ponérmelo.
-Eso a mi no me importa- le dije más por defenderme que porque en realidad no me importara.
-Mentira, te ocupa demasiado tiempo preocuparte si eres o no la favorita, y creo que ahora te queda claro… Desde el auto hasta esta noche, yo he sido la que esta a su lado.
Se levantó al oirlo salir del baño.
-Mira que linda, se ofreció a ayudarme a abrochar mi collar- Le dijo con una voz suave y mimosa.
Ambos se metieron en la cama, yo en mi rincón sólo sollozaba hasta que el sueño me venció…
-Vístete que es tarde- me despertó Mi Amo- hay que ir al aeropuerto.
¡Al fin se va! Me dije a mis adentros.
Lo más rápido que pude, hice mi maleta, y estuve lista, ya no me importó ir atrás, al cabo ella ya se iba y yo tendría todo el fin de semana con Mi Amo.
Llegamos al aeropuerto y cual no seria mi sorpresa cuando Mi Amo me dio mi boleto.
La mujer fue por un café y me quedé a solas con Mi Amo.
-¿Mi Amo?
-Dime.
-No entiendo.
-No hay nada que entender, tu te regresás a tu casa y yo me voy con ella de fin de semana, ¿Qué tiene eso de complicado para entender?
-¿No me dijo que tenía ganas de usar un juguete de manera diferente?
Tomandome de la barbilla, me dijo con una leve sonrisa en el momento que la mujer llegaba:
-Tú eres mi juguete y te usé de manera diferente ¿No es así?
Los altavoces llamaron a mi vuelo, tomé mi maleta y giré sobre mis talones para dirigirme a la sala de abordar…
-Chiquita, lo hiciste bien, estoy orgulloso.
Dió media vuelta y se fue con ella, yo caminé hacia mi vuelo, con la satisfacción de haberlo complacido.
Publicado el 02/07/07
monique[V]

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